BALTASAR COMOTTO: «LOS DISCOS REPRESENTAN MI VIDA»

BALTASAR COMOTTO: «LOS DISCOS REPRESENTAN MI VIDA»

Baltasar Comotto, guitarrista y compositor, habló con No lo vas a leer tras el lanzamiento de su tercer disco solista, Élite. En un repaso de su carrera con artistas como Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire AcondicionadoLuis Alberto Spinetta y Andrés Calamaro, Comotto contó cómo fue el proceso de grabación de su más reciente material, el significado de la música en su vida y cuáles son las bandas que lo inspiran.


—¿Cómo fue el proceso de composición de tu nuevo disco Élite?
—Es muy distinto a mi segundo disco, Blindado. Si bien es un disco de rock, tiene facetas acústicas que en el anterior no estaban. Grabé con tres bases y tres formaciones distintas, eso está bueno porque se logró una comunidad en todo el sonido. Fue en Romaphonic en conjunto con Rafael Franceschelli y Eduardo Herrera, que son los productores, y con unos músicos maravillosos que contribuyeron en este producto.

—¿Cómo sentís que fue mutando tu música, tu sonido y tu estilo a lo largo de los discos?
Tiene que ver con la música que voy escuchando. Mi primer disco Rojo, me agarró en una etapa en la que tocaba con Luis Alberto Spinetta, y con él grabamos Para los árboles. Rojo está influenciado por el R&B y el funk, no es de jazz aunque muchos digan que lo es. Blindado es mucho más rockero por la música que yo tocaba en ese momento, tiene un sonido mucho más podrido y saturado, con más tintes de rock americano. Este tercer disco está emparentado con el anterior, pero estoy contento porque es distinto.

—Está bueno poder darle matices a tu trabajo discográfico, sin perder el estilo y la posibilidad de elegir dentro de lo que hacés.
Busco siempre eso, hacer música nueva y lograr sonidos y texturas que en discos anteriores no estén. En este caso, hay un tema que grabé en España y se llama Sabrás escapar. Es medio Tarantinesco, podría estar en una película, es muy visual. Grabamos la base en Madrid con un contrabajo, batería y guitarra acústica. Después acá en Buenos Aires cantó Daniel Melingo y quedó terrible el tema, con una sonoridad nueva.

—¿Fue buscado ese camino?
Sí. También hay un tema que cantó Nekro, de Boom Boom Kid, que es mucho más podrido. Está bueno poder darse el lujo de cambiar de estilos y que la unidad siga siendo una, sin que quede desconectado.

—¿Cuándo sentiste que era el momento para lanzarte como solista?
Siempre, nunca hubo un quiebre. Escribo canciones desde los 16 años, cuando podía y me daban los tiempos, dado que había otros proyectos en los que estaba involucrado. Siempre lo desarrollé en paralelo. Los discos representan mi vida. No soy de hacer un álbum por año, tampoco tengo tanto material, ni soy un tipo que tenga mil canciones. Tengo un montón de ideas, pero de ahí a convertirlas en canción hay que laburarlas. Para este disco había 20 temas, se descartaron varios y quedaron los 13 mejores.

—¿Cuánto de tu identidad musical como solista deviene de tus colaboraciones con otros músicos?
Lo que más me llevo viene de los músicos de los que estoy rodeado. Tocar con Spinetta al lado de Javier Malosetti, el Mono Fontana, Claudio Cardone, que son unas bestias, fortalece mi proyecto solista en todo sentido, porque estoy con tipos que tienen una experiencia terrible y aprendo de ellos. Lo mismo me pasó con este disco. Aprendí de los músicos que tengo al lado a diario, como Sergio Verdinelli, de Nekro, de Melingo y toda la gente que colaboró. Tocar con la banda de Andrés Calamaro es como estar arriba de un Jaguar. Me retroalimentan y potencian. Soy consciente de los músicos que tengo alrededor, del nivel que tienen, de la perfección que manejan, y eso está buenísimo.

—Hay una sinergia al tocar en vivo…
Es una ida y vuelta que también lo hace divertido. A veces pienso que me hubiera aburrido de mis temas y de mí mismo si hubiera seguido solo. Necesito airear un poco y estar con cosas externas, porque sino recae todo en mí. No llegó el momento de dedicarme solo a lo mío y tampoco creo que llegue todavía, porque siempre me manejé de esa forma. Me gusta respirar de mis cosas, no estar fijado en un solo punto. Contribuir con otro proyecto también puede ayudarte a crecer en lo tuyo.

—¿Qué querés dejar en la gente que te escucha?
Canciones, letras. Eso no tiene precio. Es un momento que queda plasmado y el tiempo pasa a ser algo anacrónico. Hace poco escuché mi primer disco y flasheé. Escuchar ese material ahora no me retrotrae a un momento puntual, es como que está afuera del tiempo.

—¿Cómo recordás tus inicios en la música?
Entendí que quería vivir de la música cuando terminé el secundario. Mi viejo falleció muy temprano y eso me ayudó a poner los pies sobre la tierra y preguntarme realmente qué quería hacer y a qué me quería dedicar. A partir de los 18 años, empecé a estudiar, a sacar temas, a vincularme con músicos y desde entonces es lo que me mantiene inquieto. Siempre estoy escuchando música y tratando de renovarme sin quedarme con lo que ya escuché.

—¿Qué estás escuchando ahora?
Rock. En otras épocas escuché más jazz o punk. Ahora estoy escuchando a Mark Lanegan, cantante de Seattle y el primer vocalista de Queens of the Stone Age, tiene unos discos solistas muy copados. All Them Witches también, es una banda americana muy buena. Los clásicos como The Beatles, The Who, The Clash, Sex Pistols, Iggy Pop, de quien me encanta su último trabajo, Post Pop Depression.  Quizás un día me agarra la locura y pongo música clásica, Debussy puntualmente. Depende del momento, porque cada uno se acompaña de diversos estilos dependiendo el contexto.

PH: Theo Lafleur