CRUZANDO EL CHARCO: SUELTO EN BUENOS AIRES

CRUZANDO EL CHARCO: SUELTO EN BUENOS AIRES

Después de un amargo comienzo mundialista, uno de los mejores planes del sábado por la noche era salir y disfrutar de algún show que pueda alegrar lo que sería el final frío del día. Para eso, la presentación de Cruzando el Charco en Teatro Vorterix parecía ser la mejor idea.

Si bien todavía faltaba para que la banda platense saliera al escenario, alrededor de las 20:30, el lugar ya estaba bastante colmado. Quizá haya sido por el frío, pero también puede haber sido por las ganas de ver a Kchiporros, la banda paraguaya que abrió la velada. Con un estilo parecido al de los Auténticos Decadentes o a Los Caligaris, los de Asunción mantuvieron entretenido a un público que se mostró atento al show, confirmando que hubo mucha gente que ingresó antes para verlos a ellos, haciéndolos bailar y saltar desde el principio hasta el final de su presentación.

Después de varios amagues de lo que podría ser el comienzo, las luces se apagaron en su totalidad y el telón se abrió para que apareciera en escena la numerosa banda de La Plata. Con un sonido y una potencia acordes al lugar, Terminales fue el tema que dio inicio al show. La noche tenía un tinte especial: como dijo Francisco Lago, su cantante, el teatro ubicado en Colegiales fue el lugar de la presentación en CABA de A mil y también en el que la banda empezó a despedir al mismo, ya preparándose para lo que será un nuevo disco.

Uno de los temas que integrarán la nueva obra que saldrá, posiblemente, el año que viene es Mi partida, el cual adelantaron en Vorterix. Con una letra profunda, es una especie de cumbia, un ritmo que a la banda le calza perfecto dentro de los estilos que maneja, los cuales van desde poder hacer algo acústico, algo que podría ser una chacarera, el ska, el rock potente o, como este tema, algo bailable. También hay lugar para un pequeño rap, como es el que aparece al final de Frente al río, para el cual Ticky Mago, tecladista de la banda, se sumó a hacerlo con el cantante.

Si hay algo que distingue a la ciudad de La Plata, más allá de la obviedad de las diagonales, es la capacidad para generar bandas de rock: Cruzando el Charco en este caso, pero también se pueden sumar Virus, Don Lunfardo, Guasones o algo más reciente como lo es Sueño de Pescado. Sin embargo, sin menospreciar a las demás, probablemente la más importante de todas haya sido los Redondos. De esta manera, Sergio Poli, quien colaboró en dos discos de la banda y fue parte de esa historia gigante, subió al escenario para tocar el violín en Gardel y luego volvería para Un disparo.

Poli no fue el único invitado de la noche: a lo largo del show, también fueron partícipes Chirola, cantante de Kchiporros, en Encontrar; Celeste Serine, quien cantó junto a Lago en Hablándole a mi sombra y Federico Sanfillipo de Lacandona, quien tocó la guitarra en La tercera en discordia.

Dentro de la ya nombrada amplia variedad de estilos de la banda, hubo lugar para un acústico en el que sólo quedó el cantante junto a su guitarra sobre el escenario, para entonar Lo nuestro tiene magia. Sin embargo, al regresar los demás compañeros, no pudieron arrancar nuevamente con la lista ya que el público, motivado por los días mundialistas que se viven, empezó a corear el himno. Luego, más que para el Mundial, Zurda de cristal sonó como homenaje y, por qué no, mensaje de apoyo para Lionel Messi.

Por suerte, el fútbol no fue lo único que dio contexto de actualidad a lo que sucedió en Vorterix: desde un primer momento, sobre el escenario se pudo ver varios pañuelos verdes pidiendo por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito (el cual tuvo media sanción el jueves). Como lo había hecho la semana pasada en el Estadio Único de La Plata, Nahuel Piscitelli dejó su guitarra un segundo para pronunciarse a favor de que las mujeres luchen por sus derechos y tengan la posibilidad de decidir sobre sus propios cuerpos.

Finalmente, para empezar la despedida, Cruzando el Charco dio espacio a lo que se podría denominar como un bloque cumbiero: El baile, Luna maleante, Cartagena y Sobran caravanas hicieron que todo el teatro ubicado en Colegiales se pusiera a bailar. Como agregado, en Sobra la esquina, el cantante cambió un poco la letra y cantó: “Y voy, si me pedís, hasta el Luna”. Quizá un aviso de lo que pueda llegar el año que viene para la banda, junto al disco que presentarán.

El final parecía llegar con A mil, la canción que abre el disco que lleva el mismo nombre, pero Viejo tuvo la tarea de ser el último tema de la lista, en lo que ya casi era el día del padre.

Pasado el show, con el telón cerrado y el frío nuevamente haciendo temblar a todos los que ahora se encontraban sobre Lacroze o Álvarez Thomas, la única impresión general que queda es que, más allá del lugar en donde Cruzando el Charco presente su futuro disco, es una banda en constante crecimiento, la cual posiblemente podría no tener techo. En La Plata actualmente encontraron su lugar con el Microestadio Atenas, el cual no es poca cosa. Mientras tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, La Trastienda quedó chica y Vorterix también.