RECORTES A LA EDUCACIÓN PÚBLICA: EL PARO DOCENTE DESDE ADENTRO

RECORTES A LA EDUCACIÓN PÚBLICA: EL PARO DOCENTE DESDE ADENTRO

Son 57 las universidades nacionales que han suspendido sus actividades hace ya 4 semanas. La Universidad de Buenos Aires, como parte de las instituciones que están de paro, exige una compensación salarial docente que iguale el 30% de inflación previsto para este año, mientras que el Gobierno sólo ofrece un 15%. Los recortes al sistema educativo devienen de la deuda al FMI y la inflación. Los presupuestos de los servicios públicos, como la UBA y la salud, se recortan para financiar los gastos del Gobierno.

Martín Irizarri es un médico recibido de la Facultad de Medicina de la UBA. En 2014 cursó la Escuela de Formación Docente, también llamada “Escuela de ayudantes”, para convertirse en docente de la materia Histología, Embriología, Biología Celular y Genética, en la segunda cátedra de Histología de la Universidad de Buenos Aires. Martín asegura tener “la suerte” de ser un docente rentado desde el primer día. Pero no todos pueden decir lo mismo.

“Si uno junta números y va sumando, aproximadamente, cuántos docentes hay en las distintas cátedras, un 80% de ellos, -y estamos hablando de todas las facultades de la UBA-, trabaja ad honorem. O sea, sin cobrar un centavo.”, explica Irizarri. “Esto incluye a ayudantes de primera y segunda -cátedra-, jefes de trabajos prácticos, docentes y docentes adjuntos. Ellos hacen su trabajo por amor a la docencia y por vocación. Pero al no cobrar, no generan aportes jubilatorios. Tengo compañeros que llevan enseñando la misma cantidad de años que yo, que tengo 4 años de aportes jubilatorios y ellos no”.

Irizarri asegura que hay casos en los que los jefes de cátedra y profesores en edad de jubilarse no cuentan con los años mínimos de aportes para realizar el trámite. Y también reconoce que los salarios están por debajo de la mínima. “Uno no podría aspirar a vivir de esa renta, si quisiera dedicarse a la docencia. Hay que encontrar algo más para generar ingresos. Si no, estaríamos por debajo de la línea de indigencia”.

La privación de los derechos es tanto para los docentes como para los alumnos, quienes no gozan de una educación pública de calidad. Los recortes también repercuten en la infraestructura. La sobrepoblación de alumnos en la Facultad de Medicina trajo cifras por encima de los 7 mil ingresantes de primer año, sólo en 2018. Se estima que en dos años los alumnos ingresantes alcancen los 9 mil. Entre los problemas que el médico y docente Irizarri menciona, se encuentra la sobrepoblación de alumnos, la falta de aulas y sillas, mala conexión a internet, falta de proyectores, falta de aire acondicionado y de calefacción, mal mantenimiento de ascensores y condiciones de higiene deplorables en los comedores.

“Los edificios no están en condiciones. Algunos están sin gas, sin luz, o incluso con ambos servicios faltantes”, agrega Yamila Díaz, estudiante del profesorado de educación especial ISPEE. “Los docentes no están cobrando un sueldo digno. No cierran paritarias, que no sólo implica sueldos, sino también condiciones laborales. En las facultades faltan insumos como por ejemplo en los laboratorios de Exactas, donde hay escasez de reactivos y otros elementos”.

Yamila, como alumna de uno de los 29 profesorados que luchan actualmente contra la unificación de los institutos docentes (UniCABA), reflexiona sobre la movida política que desvía el presupuesto de los terciarios a una única institución “con un plan de estudios desconocido”.

“Se sabe que permitir intervenciones estatales directas, implica quitarle autonomía a la conducción de la institución, mediante implementación de un sistema de designación de la rectoría completamente aleatorio, dispuesto por el Jefe de Gobierno”, agrega Díaz. “En cambio en la UBA, la intervención es menos directa pero súper clara. Están dando presupuesto cero a las universidades estatales, pero siguen financiando a la iglesia, siguen subiendo los precio de los servicios básicos tales como el gas o la luz. Y se emparchan miles de pesos argentinos tratando de que el dólar no siga subiendo tan abruptamente”.

Pero el problema no circunda únicamente a las universidades. El recorte a Ciencia y Técnica afecta de manera directa a la mayoría de los docentes, quienes son investigadores dependientes del CONICET. Sus sueldos bajan al igual que la producción científica y la educación. Los docentes e investigadores recibieron actualizaciones salariales por debajo de la inflación de este año, y en varios casos perdieron 20% de su poder adquisitivo.  

Según Irizarri desde el cuatrimestre pasado se dictan clases públicas. Pero incluso así, nadie da respuestas. Durante estas últimas dos semanas de paro, hubo reuniones de alumnos de manera independiente, asambleas de docentes adherentes a las fuerzas gremiales. Se colgaron carteles y se difundieron videos para dar comunicados provenientes de distintas cátedras. A las medidas de fuerza se suma la convocatoria a una marcha nacional el día jueves 30 de agosto.

“Siento impotencia”, concluye Irizarri. “Me siento ninguneado. Pero eso no nos va a detener a ninguno de los docentes y alumnos que estamos defendiendo el futuro del país. Esto nos dio fuerza, y estamos unidos como creo que hace rato no sucedía. Esta es una porción nueva de la historia de nuestro país”.