“EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD ESTÁ CONECTADO A LA CULTURA PORNOGRÁFICA”

“EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD ESTÁ CONECTADO A LA CULTURA PORNOGRÁFICA”

Dina Weisberger tiene 20 años, estudia Sociología en la Universidad de San Martín (UNSAM) y fue organizadora, junto a la sobreviviente de trata y activista de los Derechos Humanos Alika Kinan, de los Círculos de Estudios sobre la Trata Sexual en esa facultad. La estudiante habla sobre el rol de las mujeres en la publicidad, critica el uso del feminismo como “slogan para vender” y compara la industria de los anuncios comerciales con la pornografía.

–¿Qué lugar ocupa la publicidad en la construcción del “ideal femenino”?
–Siendo la industria de la publicidad especialista en operar en las concepciones que tenemos sobre ciertos productos y servicios es claro que hay una relación con los ideales femeninos y por consecuencia con los de los varones. Más allá de las tradicionales imágenes de la ama de casa o esposa, también pienso en las publicidades de desodorantes y bebidas alcohólicas. Cuando son masculinas, vemos un varón que después de colocarse el perfume se convierte en una clase de galán incontrolable y cientos de chicas delgadas, lindas, pelilargas y voluptuosas se le tiran encima. ¿Qué rol cumplen en esas imágenes las mujeres? Pasivo, por supuesto, pero ¿qué es lo que dice eso de nosotras? Yo diría que comunica la idea de que somos ilógicas, irracionales e interesadas, ya que nos lanzamos a los brazos de un desconocido por el hecho de haber comprado un perfume o un auto. Las publicidades de productos de belleza están repletas de modelos femeninos amorosos y dulces, cuyo mayor logro es tener una piel suave para ser acariciada y tensa a pesar de tener ya mucho más que veinte años. Dentro del Movimiento de Mujeres se viene hablando de la publicidad sexista hace décadas: tenemos un montón de especialistas que se encargan de estudiar los valores simbólicos que adjudican en nosotras y en ellos. Existe un consenso sobre que estos anuncios son conservadores, anticuados y poco representativos de lo que realmente somos las mujeres y quiénes aspiramos a ser. Pocas veces se ve una representación ‘feminista’ de lo que es una mujer sin volver a caer en paternalismo o en la idea de una supuesta ‘bondad’ o amabilidad biológica de las mujeres.

–En cuestiones de género, ¿cuáles son las características la publicidad?
–Se caracteriza por la ultra-sexualización de absolutamente todo. El sexo es un tema tabú y por el cual más se pueden notar las diferentes socializaciones de varones y mujeres. Es tabú porque, a pesar de que pensemos y se encarguen de repetir mil veces que es genial ser sexy, que subimos mil fotos en poses eróticas en las redes sociales, no hablamos del funcionamiento de la sexualidad en nuestras vidas: sus bases, qué es lo que esperamos y qué no. Hago un paralelismo con la pornografía, ya que pienso que esta es un tipo de publicidad y no una cualquiera, sino una que consumen varones y mujeres para aprender esto mismo: el sexo, la sexualidad, qué es erótico y qué es deseable. La pornificación de las mujeres, de nuestros cuerpos, no está sólo en las páginas XXX de internet. Las tapas de los discos de las cantantes pop suelen tener poses forzadas, enfoques en sus pechos, en sus muslos o en sus bocas semiabiertas. La publicidad en general y el porno en particular y en sí mismo, son dañinos para las mujeres y no hacen más que alimentar al género, el cual funciona como jerarquizador de las personas separándonos en varones y mujeres. La pornografía incita a la violencia sexual y, además de ser de por sí una violación de hecho de mujeres reales, es una propaganda política a la cual los varones responden fuera del set. El mundo de la publicidad no está desconectado de la cultura de la pornografía. Creo que es clara la relación en el anuncio de Burguer King “It’ll blow your mind away”: el sexo vende. También recuerdo una de una milanesa de soja, donde esta era una mujer con piernas largas y tacones.

–A partir del avance del Movimiento Feminista, ¿qué cambios notas de acuerdo a los roles y estereotipos con los que se muestra a las mujeres?
–No veo un gran avance en nada de esto. Se critica la imagen de la ama de casa, sí. Se critica la publicidad de Axe, sí; pero no se habla de la sexualización de la manera que me gustaría. El sexo sigue siendo tabú en muchos ámbitos y no alcanza con ver la superficie: necesitamos más. No podemos hacer la vista gorda con la fuerte relación del porno y las publicidades de todo tipo.

–¿Creés que la utilización de términos y frases propias del Movimiento en la industria de la moda ayuda a la visibilización del feminismo?
–Pocas cosas me parecen peor que el feminismo se haya vuelto algo estético, algo del cual todos –incluyendo varones–  pueden ser parte sin tener la más mínima idea. Es peligroso y nos roba la seriedad del tema. No importa cuántas remeras haga Ona Saez. El Movimiento Feminista debe mantenerse siempre anti-capitalista y no puede seguir siendo usado como un slogan de publicidad para vender. No hay oferta cuando no hay demanda, es casi una ley. Si esas remeras están a la venta es porque alguien las va a comprar, porque alguien las pide. El Patriarcado neoliberal contemporáneo no es el de hace doscientos años, así como el Capitalismo tampoco es el mismo de la Revolución Rusa. Se unen, son padre e hijo y trabajan juntos. El nombre del feminismo ya no da tanto miedo como antes, ahora hasta es progresista declararse así y no veo que eso esté ayudando demasiado. No deberíamos llamar feminismo a lo que no lo es, no deberíamos llamar feministas a quienes no lo son. Es impensable ponerse una remera hecha por una marca reconocida que diga ‘socialism is cool’. Es burlón e insultante.

–¿Cuáles son los pro y los contra de este comportamiento?
–No veo muchos beneficios en esta tendencia y sí muchas contras, mucha banalización de una lucha que lejos está de una remera de modal. El feminismo no es ‘cool’ ni es ‘for everyone’, como dicen esas remeras. ¿Qué hacen esas multinacionales por las mujeres? Explotarlas laboralmente y ser parte de la violencia simbólica y de la cultura de la belleza misógina seguro que sí.