EL SILENCIO COMO RESPUESTA

EL SILENCIO COMO RESPUESTA
¿Qué pasa cuando sentís que perdés la capacidad de hablar, cuando al dejar de expresarte ya no sabés qué sentís?
No es un abandono voluntario de la palabra al que me refiero, pero no todas las personas están dispuestas a conversar y debatir cuestiones existenciales o, yendo a lo más simple, no todos están dispuestos a conversar sobre algo y llegar a un acuerdo o asumir responsabilidad sobre el tema. En ese caso, la posibilidad de habla se anula ya que es necesaria la respuesta.
Ojo, a veces existe una respuesta porque quedarse callado también es responder; delegar culpas y hacer sentir mal al otro por plantear lo que siente también lo es. Es elegir: optar por imponerse ante la vulnerabilidad del otro, sacarle peso al asunto, liberarse de toda responsabilidad y atribuírsela a quien planteó la conversación.
La confusión de emociones aparece cuando perdés la capacidad de diferenciar lo que es real con lo que te hacen sentir. «Yo siento esto» es real. «Lo que pasa es que vos» es lo que te quieren hacer creer que tenés que sentir.
No le saques peso a lo que te angustia, no permitas que otros lo hagan y no te calles: respetate y sabé que lo que estás sintiendo en este momento no es lo que merecés.
Así como el receptor elige cómo reaccionar ante el mensaje, el emisor elige qué hacer con él y lamentablemente, dejar de hablar también es elegir.