ERUCA SATIVA SACIANDO EL CORAZÓN EN VORTERIX

ERUCA SATIVA SACIANDO EL CORAZÓN EN VORTERIX

Con el aviso de “entradas agotadas”, la noche del sábado 9 de junio, se disponía a ser una completa fiesta en el Teatro Vorterix. Acercándose a las 21, ya prácticamente no había lugar en dónde ponerse y lograr ver el escenario a la perfección. Sin embargo, todo eso dejó de importar mucho cuando se abrió el telón y el trío apareció en escena. Con Gabriel Pedernera en la batería, Brenda Martin en bajo y Lula Bertoldi en la guitarra, con el agregado de unas luces imponentes en la puesta en escena, Eruca Sativa salió a romper todo.

Si bien el comienzo con Justo al partir fue “tranquilo”, no se podía negar la energía que bajaba del escenario y volvía convertida y multiplicada desde todas las personas que se encontraban tanto en el “campo” de Vorterix, como también arriba. En lo que podría empezar a ser la despedida de Barro y fauna, lanzado a fines de 2016, los temas que lo integran se hicieron presentes casi en su totalidad.

Justamente en dos temas de este disco hubo participación de los músicos invitados: para Confundiste, Mariano Bilinkis tocó el didjerido, mientras que, por su parte, Sonia Álvarez tocó el arpa en Somos polvo, generando una gran versión de esta obra. Mientras tanto, abajo del escenario, no faltaron los brazos en alto, agitando el pañuelo que pide por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito, una lucha que la banda ha defendido y se ha mostrado a favor infinitas veces. También hubo lugar para clásicos como Fuera o más allá o para la, siempre bien lograda, versión de Eleanor Rigby, tema de los Beatles.

Uno de los temas con más participación de la gente fue Amor ausente, en donde posiblemente todos los corazones decepcionados del público pudieron abrirse y gritar ante una voz lejana y a un amor que no está. Por otro lado, con temas como Japón, hubo tiempo para poder observar la multiplicidad de estilos que puede tener la banda dentro de sí misma, con el golpe de batería del principio, sumado a la gran ejecución de la guitarra durante todo el tema.

Entrando a la recta final, Inercia sonó a la perfección y en una versión más extendida, en donde todos los instrumentos tuvieron oportunidad de extenderse un poco más, donde también el público pudo agitar más y sentirse, de cierta manera, parte de ese trío que no paró ni un segundo durante toda la noche del sábado. Luego, sólo quedó tiempo para los aplausos, las despedidas y el saludo de la banda, junto a los invitados, para dar por cerrada la celebración de sus diez años en Vorterix, que ahora los encontrará girando por el interior.