¿Es esto la vida real, o es sólo fantasía?

¿Es esto la vida real, o es sólo fantasía?

A una semana del estreno en Argentina de Bohemian Rhapsody, la biopic de Freddie Mercury y Queen, la crítica y el público no han podido unificar criterios. Sin embargo, esta distancia entre las opiniones del espectador y el “especialista” no sólo existen en nuestro país, sino que se da a escala global. A pesar de que la actuación de Rami Malek, hasta hoy, no ha recibido más que elogios, la crítica ha dejado en claro que la película no hace justicia al Freddie Mercury que, al día de hoy, es leyenda.

Bohemian Rhapsody, como toda biopic, se centra en el surgimiento, el apogeo, la caída y la redención de Freddie Mercury. La composición del personaje está a cargo de Rami Malek junto con las voces adicionales de Marc Martel, quien participó y ganó la competencia The Queen Extravaganza para acompañar a Roger Taylor en una banda tributo a Queen. Con agraciados movimientos de Malek, y la voz de Martel, tan parecida que logra engañar al oído del espectador, Mercury aparece en pantalla y revive ante los ojos de la sala. Sin embargo, la composición del personaje no hace a la película en su totalidad, y allí es donde entra la crítica sin piedad.

Con algunas alteraciones cronológicas en favor de la narrativa, el filme aborda a Freddie con foco en Queen. Sin embargo, de acuerdo a la opinión especializada, uno de los fallos radica en cómo está plasmado el costado salvaje del cantante, aquella característica predominante de su vida privada: el secreto a voces de su homosexualidad, su promiscuidad, sus fiestas plagadas de drogas y sexo, y su paso por la escena gay de Nueva York y Munich. Alegan una indulgencia y una corrección política que, lejos de mostrar la real cara de Mercury, deja en evidencia la intención de hacer una película “apta para todo público” con el pretexto de romper la taquilla bajo una imagen diseñada para el paladar de cualquier espectador.  

“La película ofrece la versión más inofensiva de Freddie Mercury para que al espectador varón blanco heterosexual no le moleste nada del Dios del rock: ni sus orígenes, ni su fluida orientación sexual, ni sus últimos días luchando contra el sida. Es una oportunidad perdida para ofrecer el retrato más humano e íntimo de esta leyenda de la música”, opinó Rubén Serrano en su crítica para Playground Magazine.

A pesar de que Rubén Serrano refleje el tono del largometraje con fidelidad, el enfoque del director Bryan Singer y de los productores Brian May y Roger Taylor (guitarrista y baterista de Queen, respectivamente), cuenta la historia de Freddie sin caer en fetichismos ni amarillismos.

“Al principio estábamos un poco renuentes [a participar en el proyecto de Bohemian Rhapsody], porque es difícil sentir que le hacemos justicia a Freddie.”, admitió Brian May en una reciente entrevista previa al estreno de la película. “Pero, a lo largo de los años, nos dimos cuenta de que si no nos involucrábamos nosotros, entonces alguien más lo haría, y no podríamos proteger su legado”.

La biopic no busca entrar en detalles sino proponer un acercamiento a la historia del fallecido cantante, sin obligar al espectador a rozar el voyeurismo. A pesar de los pequeños tintes de comedia, que ayudan a la construcción de los personajes y de la dinámica grupal de Queen, la película es un drama que refleja la personalidad extravagante de  Freddie Mercury, portador de un ego inquebrantable. Y también sus soledades: el rompimiento con su ascendencia persa -su verdadero nombre era Farrokh Bulsara, nacido en Zanzíbar, Tanzania-; su búsqueda de liberación del conservadurismo de su padre; y la transición de su relación heterosexual monogámica con Mary Austin a la vida que llevó posteriormente, la cual derivó en la contracción de SIDA y su inevitable muerte.

Bohemian Rhapsody abre las puertas hacia la historia de Queen a una nueva generación, mientras que revive su música y sus presentaciones para el deleite de sus contemporáneos. Si bien los fans pueden advertir los cambios en los hechos para lograr una trama más fluida, la historia se atiene a la realidad y Malek logra un Freddie más que convincente: Un Freddie vivo.

Un filme para disfrutar en el cine, con sonido envolvente.