Eternamente Habana

Eternamente Habana

Tus calles enquistadas en el centro de una ciudad parada en el tiempo, fulminada por una pobreza casi invisible o inexistente. Los ’70 reflejados en esos autos coloridos; los sutiles detalles de la belle époque parisina en la farolas, edificios y las noches de luna llena.

Las contradicciones que te acechan en cada rincón y un recuerdo que te ataca por las noches, desde cualquier ventana.

Amanecer otra vez en la terraza del Plaza, con el mismo café de incontables días. Desaparecer en un trago de mojito en el Sloppy Joe’s; donde ya me bebí mi vida y también la tuya (Por favor, ya estoy escribiéndote otra vez. ¡Salí!).

Revoluciones por minuto en gentes que se jactan de ser hijas de la Revolución. Escritores perdidos entre tantos cuadernos y rones, entre el mar y la Isla. Qué gran desdicha para aquellos que debieron quedarse sin quererlo; pero más todavía para quienes nos vamos en cuerpo pero dejamos nuestro corazón.

No recuerdo los lugares por cómo los conocí o lo que hayan dejado en mi: los recuerdo por cómo los imaginó mi corazón.