“Fabiana de Buenos Aires”, tango y rock en La Trastienda

“Fabiana de Buenos Aires”, tango y rock en La Trastienda

Noche de lluvia y San Telmo. Un combo que predisponía el contexto ideal para unos tangos, y por qué no también, para otros tantos rocks. Y así fue, ante este escenario, que el pasado jueves 10 de mayo, la popular y mítica cantante de los años de oro del rock nacional, presentó su nuevo show en La Trastienda a sala llena.

Tras una multifacética y larga carrera, al cumplirse 33 años del primero de sus 13 discos, en 2017 Fabiana Cantilo lanzó Proyecto 33, grabado en noviembre de 2016 durante sus tres presentaciones en el Teatro Maipo. 7 tangos + 7 rocks + 2 bises era la propuesta de la noche. Una ecuación tan sencilla como precisa, a la que no le faltó absolutamente nada. Dueña de una voz única, Fabiana demostró que su registro le sienta bien a cualquier estilo musical.

Poco más de las 21hs La Trastienda se vistió de tango. El tinte porteño se proyectaba en la pantalla del escenario con imágenes alusivas, para poner en contexto a la banda, que lookeados para la ocasión acompañaron a una Fabiana Cantilo de arrabal: vestido negro, zapatos rojos y pelo recogido, que sin mediar palabra, entonó El día que me quieras.
Cafetín de Buenos Aires, Uno, Volver, Balada para un loco y Cambalache, fueron la selección de clásicos del tango que levantaron aplausos y coros de un público extasiado ante sublimes versiones, de una cantante que se mostraba tan feliz, con bailes y actuaciones, como cómoda en este estilo tan particular de los porteños. El bloque de los prometidos 7 tangos, finalizó con Loca tuca de Dios, de Fito Paéz, que ofició de momento bisagra, para la continuidad del show. Con actuación y baile de Marisa Mere, corista de Cantilo, un baño de purpurina inmovilizó a la cantante, como si fuera un manequín, para ser tuneada cual estrella de rock, como lo fue y lo sigue siendo.

Botas cortas, chaleco de jean, pelo suelto, guitarra en mano y patada a una banqueta, dieron continuidad al segundo bloque: 7 rocks, que inició con Micrón de segundo, e hizo estallar a todos los presentes. Con la versión rockera de Fabiana, llegó Judith, una “vedette de otra época” que se apoderaba en el cuerpo de la cantante para interactuar con el público. Con sus respectivos videoclips proyectados atrás suyo le siguieron Júpiter, Rocktradición, De una vez, Ya fue, tan ansiada como coreada, y La vela. Siguiendo con la lógica planteada, este segundo bloque, también tuvo su actuación y finalizó con Solo quiero dormir, donde médicos y enfermeras recrearon la letra del tema, que trae flashbacks a su internación de hace diez años.

Tras un sintético y concreto “Chau!”, Fabiana se despidió del escenario, poco más de una hora después del comienzo. Y tal como indica la tradición, era la hora de los bises, los 2 bises que se habían prometido. Payaso, fue el primero, y para concluir una noche llena de excesos de aires porteños, melancolía y rock, una divertida versión de El primero te lo regalan.

“Gracias por venir, hermosa gente, gracias porque les gusta la música, gracias por el amor y cuiden a los delfines”, se despidió de su gente, sin olvidarse de admitir la incoherencia del último mensaje, provocando risas propias y ajenas, arriba y debajo del escenario. Fabiana Cantilo está de vuelta. Con el carisma de siempre, su talento inigualable y dueña de una de las voces más importantes de la historia del rock argentino, y por qué no, del tango también.

Ph Eduardo Romero