LA BELLEZA DE LO SIMPLE

LA BELLEZA DE LO SIMPLE

A diferencia de otras veces, estas líneas parten de la nada misma. No hay un hecho puntual que me haga sentir la necesidad de escribir todo esto. Lo que sí se hace presente es la apreciación del día a día y los instrumentos para sobrellevarlo.

Compañera en buenos y malos momentos, la música, para quien sabe apreciarla, siempre está ahí. Hay quien se pone los auriculares para que el sonido alto no lo deje pensar y hay quien se pierde un tema entero porque no para de pensar y este pasó a segundo plano.

De la misma manera que puede acompañarnos a la hora de viajar, sea en un bondi hasta el centro o en un micro a otra provincia, la música es un viaje de ida. No hay retorno cuando le entregás tu corazón a una canción. Tampoco lo hay cuando, subiendo la apuesta, entregas tu corazón, en forma de canción, a otra persona.

Duele también que un tema traiga recuerdos de alguien que ya no forma parte de nuestra vida. De la misma manera que duele, también se convierte en un mimo al corazón cuando alguien sigue vivo en una canción para poder ser recordado siempre.

Por eso, quien disfruta y vive con la música en cada uno de sus días, sabrá apreciar la belleza en la simpleza. Sabrá encontrar, con el tiempo, emociones nuevas en cada canción. Podrá analizarla por otro lado, podrá sentirla de otra manera dependiendo de su estado en ese momento. Es muy importante saber valorar el poder del arte, pero en este caso puntual, es de vital importancia apreciar la música.