LA BOMBA DE TIEMPO: «SOMOS UN ESPACIO DE CREACIÓN EN MOVIMIENTO»

LA BOMBA DE TIEMPO: «SOMOS UN ESPACIO DE CREACIÓN EN MOVIMIENTO»

Casi podría compararse con cualquier tipo de religión. Como quien va a misa todos los domingos, hay quienes todos los lunes, se acercan al Konex, para ser parte del –ya tradicional- Lunes Bomba.

El lunes 29 de mayo, La Bomba de Tiempo nos abrió las puertas de su intimidad y pudimos compartir un Lunes Bomba desde adentro. Acompañados por Marina Belinco -prensa-, grabador y cámara en mano, cruzamos el famoso patio hacia los camarines en donde músicos e invitados ultimaban detalles. Tras los festejos de su 11° aniversario, el lanzamiento del libro y los nuevos proyectos, Juampi Francisconi, miembro de la banda desde sus inicios, nos regaló un rato a solas para explicar con palabras este fenómeno socio-cultural que no para de crecer y va por más.

– Teniendo en cuenta elementos particulares de La Bomba como el lenguaje de señas y la improvisación. ¿El proyecto inicial tenía esta misma lógica o se fue transformando con los años?
– El proyecto nació hace 11 años, en 2006. Santiago Vázquez convocó a distintos músicos. La idea era comenzar a trabajar con señas, hacer trabajos rítmicos muy particulares y experimentar nuevas cosas a nivel musical. Al comienzo era muy marcado lo que sucedía: de 19 a 20 horas, hacíamos un entrenamiento en público, en vivo, con la gente sentada y cuando terminábamos, les proponíamos pararse a bailar, ahí arrancaba toda la movida. Empezó siendo una fuente de experimentación y con el tiempo el público empezó a intervenir más, se podía bailar, gritar, cantar. Eso fue parte de un proceso que se fue dando naturalmente. En un momento, por primera vez de la mano de Diego Sánchez, que se dio vuelta e hizo aplaudir a la gente, nos dimos cuenta que tenían ganas de participar y ahí empezó a abrirse otro canal que no existía ni era la idea básica.

– ¿De dónde surge la idea de trabajar y guiarse por señas?
– Santiago venía trabajando las señas con otros grupos, no sólo de percusión sino que era sobre lo rítmico, armónico y melódico, todo un combo. Eso tuvo su desarrollo hasta que Santi lo disolvió y armó La Bomba solamente para trabajar aspectos rítmicos. Creo que el proyecto tuvo la pegada que tuvo por el sistema de señas, porque es muy abierto, te permite improvisar y hacer un show distinto cada lunes. Otro punto importante son los músicos que tiene La Bomba. Todos tienen una impronta particular y cada cual desde su lugar aportó muchísimo al concepto general, desde aplaudir hasta la música que hacemos. Otra de las cosas es que cuando dirige uno, realmente el grupo se va para el lugar que tira esa persona, eso para nosotros es impagable, porque realmente le da mucha vitalidad al grupo.

– ¿De qué depende la rotación de directores? ¿También es parte de la improvisación o tienen algunos parámetros establecidos?
– Los shows son siempre improvisados, de hecho entrenamos nuevas señas que venimos creando. Desde que se fue Santi, en 2012, seguimos armando señas y también, como consecuencia, produjo una colectivización del proyecto. Somos una especie de cooperativa que no solamente se encarga de la parte económica sino también de la artística: todos opinamos. La parte musical la lleva adelante Diego Sánchez, que es quién cada lunes nos pregunta si tenemos ganas de dirigir y reparte las oportunidades. De 16 que somos en total, 9 somos los que dirigimos y tenemos un sistema de rotación de show a show.

– ¿De qué depende que sean esos 9? ¿Se manejan en base a la ganas, al carisma? ¿Qué lo determina?
– El talento para dirigir lo tenemos todos; pero también somos conscientes que para estar ahí adelante tenés que tener ganas; hay veces que, particularmente, uno no tiene ganas de dirigir y viene a tocar tratando de estar más desprovisto. Es una responsabilidad, tenés que tener muchas pilas porque todos tus compañeros están mirándote a ver qué idea tenés. Además, está la gente que quiere ver un show interesante, por eso hay que ser consciente, realista y consecuente de que lo importante es el show. Todo es improvisación. Diego tiene un cuaderno en donde anota quién dirigió cada lunes y a quién le tocaría la semana siguiente, en base a eso pregunta si se tiene ganas o no. Con los invitados si lo pautamos un par de días antes, así el director del invitado trabaja un poco las canciones, se las aprende y sabe cómo traducirlas a las señas para trabajar en consecuencia.

– ¿Bajo qué parámetros surge la elección de los invitados, teniendo en cuenta la variedad estilística?
 Surgen por diversos parámetros: por lo musical, lo vamos pensando nosotros; y también por lo comercial, porque muchas veces tenemos invitados reconocidos que sabemos que nos generan nuevo público y eso está bueno porque si bien viene un montón de gente, siempre está bueno abrirse. Además, también, el público agradece cuando traemos artistas reconocidos y pueden cantar una canción.

– ¿Con los invitados tampoco practican los temas?
 La única vez que ensayamos en nuestra vida con alguien fue con Catupecu Machu, porque ellos tienen mucho respeto y tenían un poquito más de miedo porque, obviamente, no conocían como es la movida, al ser algo tan distinto pidieron ensayar previamente para poder estar en el show y accedimos; después de eso con nadie. Al subir al escenario, por el oficio, si ya sabes qué onda tiene le invitado, no necesitas escuchar nada, sabés qué hay que tocar. Con que el director conozca la onda de los invitados, el resto va a estar bien. Puede salir un poquito mejor o un poquito peor, pero es parte del combinado de La Bomba.

– ¿Por qué la elección de los lunes como día de presentación y Konex como lugar?
 Los lunes comenzaron porque somos músicos y trabajamos con otras bandas o tenemos proyectos personales y esos días normalmente no se toca. Fue un acierto increíble, porque se generó un día más de la semana que no existía. Konex es el espacio ideal, porque es fabril y eso nos permite estar parados, no hay butacas; la consigna primero era sentarte en el piso y después pararte a bailar, entonces desde el primer momento fue un matrimonio perfecto. La gente cree que La Bomba es un evento de Konex, entonces quizá se nos dificulta explicar que también, aparte del evento, somos un grupo de música que está en actividad como cualquier otro. Para otras cosas que estamos construyendo nosotros -como hacer shows en diferentes partes del país, o en distintas partes a nivel internacional- estamos montando una estrategia hace un año y de eso deriva el single que estamos haciendo cantado por Kevin Johansen, en inglés.

– ¿De qué trata el nuevo proyecto que viene circulando por las redes sociales, Near the drums?
– Fue todo consecuencia de una charla que tuvimos con Carlos Santana en Dubai, el año pasado, cuando hicimos una gira por Londres y por Emiratos Árabes. Nos eligió como grupo soporte de ese show en particular y estuvimos charlando. Llegó escuchando un Ipad, venía escuchando los tambores a full, nos pusimos a hablar, y nos habló de la magia de los tambores, la energía. A Gabi Spiller le quedó eso, un día se levantó a la madrugada e hizo el tema de una.

– ¿Qué significa para ustedes, que hace tantos años se enfocaron en la percusión, tener un tema propio?
– Es un gran desafío, como también lo es desarrollar un carril paralelo. Los lunes, La Bomba es lo que es: improvisación, venir a bailar, invitar músicos. Esto apunta a generar un camino para que sonemos más en la radio o en los boliches. Empezar a pensar en un disco, que hoy es un single,con colaboraciones pero con canciones nacidas desde la banda, generar nuestros temas y ver cómo lo interpretan. En este caso fue muy simple porque Kevin canta muy bien en inglés, el compositor tiene un registro bajo y con la polenta que tiene Kevin fue muy natural. Salió el viernes 2 de junio, así que estamos muy ansiosos, porque aparte también tiene una veta que nosotros también estamos inconsciente o conscientemente buscando que es seguir girando por Europa.

– En cuanto al libro, La Bomba de Tiempo. Ritual y ritmo, a nivel personal y grupal, ¿qué significa que periodistas reconocidos de la cultura se interesen en hacer un libro sobre ustedes?
– El libro está escrito por Humphrey Inzillo y Gabriel Plaza, dos periodistas muy reconocidos del palo cultural y además está editado por Editorial Atlántida. Tiene varios capítulos, cuenta nuestra historia entera en un capítulo; habla del Abasto como región geográfica y de la relación de Gardel, Luca Prodan y La Bomba, y apunta a los 3 como íconos del Abasto. Hay otro capítulo en el que se habla de nuestra relación con el Konex, de los músicos, hay anécdotas. Natalia Ginzburg, directora de este proyecto de la editorial, se maravilló cuando nos vino una vez a ver y no podía creer como hace tantos años un grupo de percusión, donde no hay un cantante, no hay un frontman, no hay nada, y es todo muy llano, hace lo que hace.

– ¿Cómo definirías a La Bomba en una oración?
– Dificilísimo. Es muy distinto pensar el grupo como músico, como alguien que está en la parte creativa, construyendo cosas e ideas o como público. La Bomba es una verdadera experiencia para los sentidos. Es lo que sentimos nosotros y hasta el día de hoy, ni un libro, ni el dvd, ni el single, puede definir lo que es venir a ver el show. El proceso se ve ahí, entre la comunión del público y la banda, se genera toda la mística. Esa sería una buena definición: un espacio de creación en movimiento que está vivo todos los lunes, en cada show de La Bomba.

La Bomba de Tiempo, que supo formarse por y para su público, redobla siempre la apuesta y va por más, abriendo nuevos caminos y explotando al máximo el ya explorado. Near the drums está sonando y la versatilidad de este grupo, una vez más, queda de manifiesto.