LA PASIÓN ES UNA HERENCIA

LA PASIÓN ES UNA HERENCIA

Quizá esas primitivas cuestiones de género perturben el fluir de lo natural. Hay sensaciones, sentimientos, pasiones que traspasan por completo los límites que de ellas –en teoría- derivan. La cocinita o la carpintería; las muñecas o la pelota; rosa o celeste; opuestos a los que enfrentarse día a día.

Ni rosa, ni celeste: azul y rojo. Sí, una nena que desde que tiene uso de razón prefiere un partido a una novela, una cancha a un cine, el fútbol al ballet. ¿Quién dijo que las nenas tienen que hacer danza o cocina y los nenes ser potenciales jugadores de fútbol? Es fácil señalar y prejuzgar cuando se desconoce lo que va por dentro. Sin intención de innovar, sólo creo que hay que romper los parámetros, las imposiciones sociales y dejar fluir lo natural.

Pasiones que se heredan, más allá de cualquier condición. Pasiones que acarrean miles de sentimientos y recuerdos. ¿Quién puede discutir qué corresponde y qué no; qué “debe ser” y qué no? Un club, un equipo, los colores, una herencia que no pesa, que trasciende resultados, que revive recuerdos: los más lindos y muchos otros que no pudieron hacerse realidad.

Con unos pocos años, “el sueño del pibe” –o de la piba, aunque resulte chocante- era entrar a esa cancha agarrada de esa mano que –siempre- tanta seguridad me daba; cantar esas canciones que me enseñabas cada vez que pasábamos por Av. Cruz; ver rodar la pelota al lado tuyo –de la misma manera que lo hacíamos en el sillón de casa-. Por eso, y por mucho más: ¿quién puede discutir qué corresponde y qué no; qué “debe ser” y qué no?

Entender una pasión es inexplicable, sería ilusorio lograr su entendimiento. Pero quién puede juzgar si detrás de cada gol, escucho tu voz; si en cada penal, siento tus mismos nervios; si en cada canción, resuena tu canto; si en cada triunfo, te siento en un abrazo; si cada domingo daría lo que fuera por subir esos escalones con vos; si en estos colores, en esta misma pasión, te vuelvo a encontrar.

Pónganle el nombre de un club, de una actividad, de una película, de un actor, de una banda. Pónganle lo que quieran, pero no intenten explicar una pasión ni permitan que nadie se las cuestione, porque detrás de esa locura se esconden miles de sensaciones imposibles de entender.

A mí, cada domingo un Ciclón me lleva hasta vos.