EL INDIE EN TIEMPOS DE FEMINISMO

EL INDIE EN TIEMPOS DE FEMINISMO

Durante los últimos meses, la web explotó de distintas notas asociadas al indie, no sólo por su apogeo que se encuentra en uno de los momentos más altos, sino también por el Lollapalooza, el festival que se jacta (o jactó en algún momento) de englobar artistas dentro de este género. Y así como se habló de lxs artistas independientes, lxs feministas no tardamos en hacer uso de nuestra razón y percatarnos de algo que parecía invisible, pero haciendo foco era más que evidente, la falta de representación femenina en este ámbito cultural.

“Es que mujeres en el rock siempre hubo, pero feminismo no mucho -se explaya-. La primera vez que se habló de aborto fue en el EP de She Delvis: El aborto ilegal asesina mi libertad, por ejemplo. Y puedo citar algunas letras mías, pero no conozco mucho más. Hasta hace muy poco, las mujeres en el rock no hablábamos de feminismo ni tocábamos en las letras temas que tuvieran que ver con eso”. Así sentencia Andrea Álvarez, cantante, baterista argentina con mayor trayectoria, compositora, parte de Rouge -primera banda de rock conformada sólo por mujeres-, la cuestión de las mujeres, el feminismo y el rock, en una nota publicada por el sitio web Silencio.

El indie es el nuevo género musical que viene gestándose hace más de diez años, que encarna los deseos de nuevas culturas, que engloba a muchos otros géneros musicales, y que, primordialmente, se despega del neto interés comercial, se aleja de los parámetros impuestos por las discográficas multinacionales que intentan hacer encajar a lxs artistas dentro de una normativa capitalista sexista.

Ahora bien, para entender el lugar que hoy ocupan las mujeres en esta nueva era de música independiente, es necesario saber el origen del género musical, y qué lo precede. El indie rock es hoy es el subgénero más escuchado dentro del indie en general. Pero no fue sino tiempo después del cambio de milenio que comenzó a surgir hasta convertirse en el producto que hoy conocemos.

En un contexto hiper noventístico, donde el Estado era por completo absorbido por el mercado, la explosión del rock nacional arribaba de la mano de la primera llegada de los Rolling Stones a suelo argentino. La escena local experimentaba lo que es o fue el rock chabón, un género cargado de riffs bluseros, que, si bien se identificaba con los sectores populares y urbanos, no tenía en sí mismo un tinte político o ideológico. Pero lo primordial del rock chabón eran las letras: misoginia, dominación, cosificación, sexismo.

¿Por qué es importante entender cómo trataba el rock antes a las mujeres? Porque la música es intencional, y como forma de comunicación, no sólo cumple el rol de que las personas interactúen entre sí, sino que interpela a todos los fenómenos socioculturales que se den en el momento. Las mujeres en la letra del rock chabón, informe elaborado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), se demuestra que “como mecanismo de reproducción, las letras del rock chabón construyen la categoría de mujer-objeto de placer, reduciendo los rasgos femeninos a un conjunto de atributos meramente sexuales».

Ahora bien, el rock chabón concluyó junto con la tragedia de Cromañón, ocurrida en 2004, cuando el uso de bengalas generó un incendio que provocó la muerte de 194 personas y dejó a 1432 heridxs. El 2004 dio lugar al resurgimiento del rock: estaba por nacer el indie argentino.

En ese mismo año, una banda platense con expectativas completamente disidentes a lo que aspiraban lxs rocanrolerxs del 2000, se formaba mientras ensayaban en un garage. Él Mató A Un Policía Motorizado surgía casi de repente, sin saber que una década y algo más tarde lideraría al movimiento under del rock nacional. En una escena post-Cromañón, donde los espacios culturales eran clausurados y cerrados sin ton ni son, y el rock era totalmente demonizado, el grupo encabezado por Santiago Barrionuevo desmontó barreras y permitió que múltiples músicxs fueran haciéndose lugar en los distintos escenarios culturales.

Así es como hoy llegamos a escuchar tantas bandas con propuestas musicales completamente diferentes entre sí, aunque unidas por un hilo basado en la independencia musical, es decir, sellos discográficos alejados de la idea mainstream y comercial de la música. Mi Amigo Invencible, Los Espíritus, Bestia Bebé, Usted Señálemelo, son sólo algunos de los grupos que hoy consolidan la escena indie under. Y he aquí la cuestión: ¿Y las mujeres?

La música argentina y en particular el rock puede clasificarse desde sus orígenes como machista, sexista, dominante, entre otras palabras afines. El indie llegó al país para cambiar, justamente, esos parámetros culturales. Las letras distan de ser aquellas que proponía el rock chabón, para enfocarse en otras cuestiones, más íntimas, más personales y experimentales. El indie no tiene inculcada la misoginia, porque lxs que se identifican con el género forman parte de una nueva generación, no sólo musical sino cultural en múltiples aspectos. El indie abraza a todas las formas de liberación que hoy existen.

Pero si bien este nuevo género musical logró que muchas mujeres se acercaran a la música, la realidad es que la participación femenina sigue siendo considerablemente baja, en comparación a la masculina. Hoy la escena cultural ofrece distintas propuestas musicales encarnadas por mujeres que pisan fuerte como lo son Las Ligas Menores, Fémina, Las Taradas, Juana Molina, sólo por dar ejemplos, pero al mismo tiempo eso no se ve reflejado al momento de llevar a cabo festivales, donde los headliners son solistas hombres o bandas enteramente conformadas por hombres.

Sin embargo, en referencia a cómo fue conformar un grupo con mayoría de mujeres en un ámbito en general masculino, Las Ligas Menores jamás se plantearon como un problema el hecho de ser mujeres. “Reconocemos que esto probablemente tenga que ver con que la escena independiente a la cual pertenecemos no se caracteriza por la misoginia del rock tradicional y con que nuestros referentes siempre fueron tanto femeninos como masculinos”, manifestaron.

Que las mujeres en la actualidad acceden a espacios culturales en los que pueden tener una participación mucho más activa que décadas anteriores, es un hecho. “Creemos que tiene que ver con un cambio coyuntural, tanto social como cultural. En todo caso la visibilidad que tenemos hoy en la música es reflejo de algo más grande que está pasando. Hace décadas que, justamente, las mujeres venimos luchando por espacios que se nos habían sido negados o dados pero en condiciones desiguales con respecto a los hombres”, comentan las oriundas del barrio de Caballito.

Aún así, desde las cúpulas directivas, las organizaciones, las productoras y las discográficas, continúan trabajando sin ningún atisbo de perspectiva de género. Un informe publicado por el sitio web Somos Ruidosa detectó que la participación femenina en los festivales más importantes de Latinoamérica se limita solamente al 10,6 por ciento en 2017. En el mismo año, a nivel nacional, el festival con menor presencia de mujeres fue el Cosquín Rock: sólo el 10,9 por ciento de los números artísticos tuvieron a mujeres como protagonistas, incluyendo las bandas mixtas.

La realidad es que, si hablamos de festivales masivos como el Lollapalooza -que en algún momento de sus inicios tuvo la intención de darle lugar a las bandas indie-, la situación es bastante crítica para las mujeres representantes del indie en todas sus formas. El festival que se realiza hace ya más de cuatro años en el Hipódromo de San Isidro carece de una política integradora en cuánto a la diversidad de géneros. No más hace falta revisar los line ups para atisbar que lxs artistas principales (no sólo esta, sino en todas las ediciones) son bandas masculinas o conformadas en su mayoría por hombres. Este año, Pearl Jam, los Red Hot Chili Peppers, y The Killers ocuparon los roles principales, siendo Lana Del Rey una de las primeras mujeres en adquirir gran relevancia en este festival.

Por otra parte, una nota realizada por Fátima Pecci Carou, pintora, música y activista, publicada en LatFem hace hincapié en que “las mujeres no representamos ni tenemos representación en lo que la industria da en llamar “el rock nacional”, o el folclore tradicional, ni siquiera los formatos más nuevos como la electrónica o el rock alternativo cumplen con un 50/50 de músicxs en el escenario. Quizás es en la cumbia o en el hip-hop donde la cuestión es más equilibrada, artistas como Kumbia Queers, Sara Hebe, Miss Bolivia o Tita Print pudieron hacerse un lugar respetado y de representatividad en el ambiente.”

Aun así, existen artistas que mantienen una mirada positiva sobre la cuestión. Sofía “Toti” Trucco, quien forma parte de Fémina, una de las bandas más visibles del indie argentino sólo conformada por mujeres, que logró llegar a múltiples escenarios internacionales, está totalmente de acuerdo cuando se trata de afirmar que están surgiendo cambios en la escena musical independiente. “Hay un movimiento desde nosotras, desde nuestro lugar, las mujeres que ya no nos callamos más en un montón de ámbitos. Todo ese ruido se está haciendo escuchar de alguna manera, y la verdad es que no reaccionar ante eso sería muy hipócrita”, comenta.

Por otra parte, Toti enfatiza en que la participación de las mujeres en las organizaciones de los festivales y distintos eventos y  producciones, logra que la perspectiva cambie considerablemente. “Cuando hay más roles femeninos en el área de producción, eso ayuda un montón”, señala.

Tal como quedó demostrado en el Paro Internacional de Mujeres, Travestis y Trans, el 8 de marzo, estamos exigiendo y haciendo un cambio. Estamos transitando un momento épico en cuanto a multiplicidad de contenidos culturales, nuevos espacios, nuevxs artistas. Las minorías demostramos que en realidad somos muchxs y nos estamos haciendo escuchar.

En Argentina están surgiendo eventos contraculturales, nacidos a partir de la idea de visibilizar a bandas y artistas trans y mujeres. El Centro Cultural Recoleta dio lugar al ciclo Chicas de Fuego, curado por Albina Cabrera, periodista, agente de prensa, y productora de contenidos, un espacio que reunió a varias mujeres del indie under argento, y permitió generar un debate sobre feminismo, música y la falta de representación en estos espacios. También la Ciudad Cultural Konex fue el lugar de realización del festival ARTA: festival de mujeres artistas.

“¿Cómo es posible encontrarnos o sentirnos representadas como oyentes o como productoras si el sonido, las letras, la imagen y los mensajes son siempre dados por las mismas voces de impronta heteronormativa masculina?” se pregunta Pecci Carou. Y he aquí el problema. Desde tiempos inmemorables, nuestra forma de percibir el mundo es desde una mirada heterosexista. Por esta razón, la organización de las mujeres en los últimos años fue crucial para lograr los cambios que hoy se están gestando y produciendo.

Cabe entonces preguntarse lo mismo que al principio de esta nota, ¿qué ocurre con las mujeres y el indie? La organización de lxs artistas mujeres y trans sólo se evidencia en espacios considerados pequeños comparados con los eventos masivos que hoy la sociedad consume como espectaculares. Entonces, es necesario preguntarse, ¿realmente la perspectiva femenina tiene una representación relevante cuando en los escenarios sólo predominan lxs artistas hombres, cuando lo más escuchado en las plataformas digitales son hombres? Las mujeres no pueden ser excluidas de los espacios de representación. Es importante hacerse estas preguntas para salirse de la burbuja, y entender que sólo mediante la acción, se llega a un verdadero cambio.

Ph Rocha Filippini