Las Pastillas del Abuelo: “Disfrutamos el proceso de tocar en Ferro”

Las Pastillas del Abuelo: “Disfrutamos el proceso de tocar en Ferro”

Lo que empezó como una zapada con amigos, historias con letras divertidas y redenciones a Ringo Bonavena se transformó en un ícono musical del rock nacional. Con 14 años de experiencia sobre las aguas musicales, Las Pastillas del Abuelo (LPDA) parece estar tocando el cielo con las manos. Y no es para menos: el 16 de abril, la banda brindará un show en el Estadio Ferrodonde presentará oficialmente su reciente disco Paradojas.

Entre pizzas, cervezas y aperitivos, Juan Germán Piti Fernández, en voz;  Diego “Bochi” Bozzalla y Fernando Vecchio, en guitarra y coros, Santiago Bogisich, en bajo; y Juan Comas, en batería; brindaron una conferencia de prensa en Rockin’ Food el miércoles 16 de marzo y adelantaron algunas novedades sobre el show de Ferro, el misticismo de su último material y los virajes de la banda desde su primer disco, editado en 2005.

Respecto al show de Ferro, ¿qué expectativas tienen y con qué se va a encontrar el público?
Fernández: Expectativas hay por demás. Por mi parte, estoy muy ansioso porque es una fecha importantísima para LPDA. En 2009, confiábamos en que “todo llega” y tocábamos por primera vez al aire libre; tocar en un estadio se puede lograr. Es un momento muy particular y lindo, lo estamos disfrutando con un disco que nos respalda y significa mucho ya que representa muchos cambios, con Alejandro Vázquez como productor. En el recital va a haber imágenes por doquier en pantallas gigantes, hay todo un equipo tratando de llevar un juego de luces a toda la gente, combinado con la musicalidad. Cada uno de nosotros va a llevar un invitado, es lo único que voy a decir. Mejor me callo porque sino termino diciendo todas las sorpresas.

Un nuevo género del rock partió desde ustedes, ¿son conscientes de que cada paso que dan deja una huella?
Bozzalla: De alguna manera, en estos 14 años que llevamos de carrera, siempre hemos buscado la vuelta porque es muy difícil hacer cosas que no haya hecho nadie. Hay mucha historia atrás y sin embargo, buscamos una cuota de originalidad desde un costado artístico. No somos la primera banda que ha hecho un estadio ni ha grabado discos, hecho ediciones limitadas, reversiones ni Teatro Ciego, pero siempre le buscamos una vuelta y nos preocupamos por eso. Para el show en Ferro, buscamos algo que no hayan visto y/o escuchado en otro lado.

LPDA cuenta con 14 años de trayectoria, ¿cómo se sienten para el show en Ferro?
Fernández: Totalmente a punto, nos encuentra afianzados desde muchos lugares. Desde lo musical, estamos súper ensayados; también estamos enfocados en evolucionar algunas cosas que el tiempo nos permite, como brindarle a la gente un poco más de imagen visual de Las Pastillas del Abuelo. Poder desarrollar más nuestros videoclips es algo pendiente y en lo que trabajamos. Después de tantos años de Internet, hay que intentar progresar desde ese lado, abrir un poco las puertas a los medios, cambiar varias áreas. Estamos dispuestos a disfrutar el paisaje de este camino que tomamos. Siempre utilizo el beneficio de la duda, ese “pisar sobre arenas movedizas”, que para mí es un poco la síntesis de esta experiencia que llamamos vida. No hay tantas certezas, sino bastante misterio. Eso nos mantiene en un estado para nada negativo de caos, que muchas veces hace que sea una motivación.

En cuanto a Alejandro Vázquez (Productor de Paradojas), ¿qué les aportó durante la grabación? ¿Vieron sus frutos en el disco?
Vecchio: La experiencia con Ale fue buenísima. Disco a disco fuimos cambiando de sistema de producción y siempre fue una aventura, aprendimos algo nuevo, distintas formas de reproducir, jugar y aprender en el estudio. Él nos agarró en un momento más maduro y llegó con un planteo súper interesante; además tuvo un manejo impecable desde lo humano y sacó nuestro mejor rendimiento, entonces el resultado terminó siendo superior al que esperábamos. La gente lo recibió bien y es disco de platino. Todo lo que trajo Paradojas es impecable y Ale tuvo mucho que ver.

¿Qué pudieron plasmar en este disco que no hicieron en otro?
Comas: Cada disco tuvo su momento. Hubo una etapa en la que hicimos algo mucho más íntimo y la posibilidad de hacer un estadio no estaba plasmada. El barrio en sus puños, por ejemplo, fue un proceso que llevó 3 años, una obra que nos costó mucho pero era más un desafío artístico que una propuesta de show como algo masivo. Somos muy inquietos, ansiosos y este es nuestro momento para tocar en Ferro. Todo llega, Paradojas es todo un desafío.
Bozzalla: Básicamente lo que permite que hoy podamos hacer un disco como Paradojas y presentarlo en un lugar como Ferro son todos los shows que hemos hecho antes: Luna Park, teatros, Malvinas Argentinas, en muchas localidades del interior y algunos años más atrás, en lugares mucho más under.

Se cumplen 10 años de su primer gran show en el Teatro Colegiales. ¿Cuáles son los cambios más importantes de la banda? ¿Qué sensaciones quedaron atrás y qué otras nuevas empezaron a aparecer?
Fernández: En primer lugar, estamos más viejos. Pasaron 10 años que nos hicieron ganar experiencia, nos afirmaron en la búsqueda, viendo qué vuelta de tuerca le podemos dar a lo que hacemos. Nos damos cuenta que seguimos navegando en el misterio, tratando de disfrutarlo, hay una idea de relajación y de paz interior. Si bien no hemos despertado un género nuevo, tal vez es una identidad nueva que anda dando vueltas. Antes el sueño era tocar en River, hoy disfrutamos el proceso de estar tocando en Ferro con la tranquilidad de que vamos a seguir tocando en el Teatro.

¿Cuáles son los desafíos pendientes y cómo viene la nueva generación?
Fernández: Creo que hay mucha camaradería, también por suerte hay demanda. El rock nacional ha puesto la vara muy alta, sobre todo en los ’80 y los ’90, décadas de los estadios. Es difícil saber qué está mejor y qué está peor. Generacionalmente, un chico de 12 años no puede sentir a flor de piel lo que yo sentí a los 17 con los Redondos por una cuestión lógica, pero aún así se emocionan de esa manera con nosotros. Hay que aceptar los diferentes mundos.

Paradojas cuanta con la participación de La Vela Puerca en uno de sus temas. ¿Cómo fue esa experiencia con la banda uruguaya? ¿Les quedó algún artista pendiente?
Vecchio: La relación con La Vela fue impecable. Cuando fuimos a Montevideo nos recibieron de primera, nuestro vínculo va más allá de lo musical. Esperemos que nuestro compromiso pueda hacer que los chicos estén en Ferro, pero ellos también trabajan y tiene cosas que hacer. Nos quedó gente afuera, esta es una tierra de grandes artistas. Tenemos una educación musical bastante abierta, hemos invitado desde el Tano Marciello hasta el Chango Spasiuk, en el medio han pasado muchísimos músicos que participaron con respeto y dedicación. Cada artista te puede hacer una canción o un discazo, siempre te puede despertar una nueva inquietud a futuro.

¿Sienten algún tipo de responsabilidad, teniendo en cuenta la cantidad de público joven que los sigue?
Bozzalla: Se pueden decir un montón de cosas que después, por una cosa u otra, no podés sostener; ahí entra el límite del lenguaje, que es una concepción humana donde influyen las paradojas. Tenemos una responsabilidad con quienes nos escuchan. De alguna manera, lo que hacemos es entretenimiento, es real pero es ficción. La vida real es otra cosa: la gente sale de su vida cotidiana y va a ver una banda porque quiere bailar, desahogarse, cantar una canción, sentir un movimiento, una vibración. Esa es nuestra responsabilidad. Después podemos decir “no nos gusta este momento de la Argentina”, pero en realidad el tipo que pagó quiere que cantes la canción que grabaste en el disco, que escuchó en la radio o un tema que hizo que se enamorara de una chica. El público no quiere que le digas lo que tiene que hacer, esa no es nuestra función.
Bogisich: Muchas veces lo que hace Pastillas es ceder el espacio, sí hay gente y movimientos que se acercan a nosotros y aprovechamos para transmitir un mensaje de la mejor manera y apoyar esa causa.

Empezaron hace mucho tiempo en La Colorada. ¿Qué sensaciones encontradas tienen entre ustedes pensando en el lugar al que llegaron?
Comas: Estamos cumpliendo un sueño que teníamos desde que empezamos a tocar. Todos trabajábamos de otra cosa y hacíamos lo imposible para poder estudiar, trabajar, y tener una banda, que era un hobbie bastante caro. Es poder vivir un sueño antes y ahora, poder disfrutar como lo hacíamos antes, es hermoso, yo aprendí a cambiarle la palabra: en vez de trabajar, voy a jugar.

Después de tanto camino recorrido, ¿qué mensaje le darían a las bandas que están arrancando?
Bozzalla: Básicamente tomarse las cosas en serio, disfrutando cada paso. Que la entrega sea sacrificada no significa que sea sufrida, si bien hay que tener un objetivo y una visión a futuro.
Fernández: Hay que disfrutar el proceso y mirar el paisaje.