LA SECTA DEL SONIDO: «UNA BANDA ES UN CAMINO»

LA SECTA DEL SONIDO: «UNA BANDA ES UN CAMINO»

La Secta del Sonido es una banda joven de Belgrano conformada por Ignacio Ruffo en voz, Arturo SpanoFranco Dall’Ongaro en guitarras, Tomás Mainar en bajo y Francisco Luzniak en batería.

Tras el lanzamiento de su primer EP, Falsas creencias, y a la espera de su próximo show que se realizará el 9 de septiembre en El Emergente, el quinteto que trae la esencia del brit rock a nuestra escena under dialogó con No lo vas a leer sobre su forma de componer, el proceso de grabación de su disco y la filosofía de una secta que busca lavarte el cerebro con su rock sensual.


– ¿Cuándo y cómo se formó la banda?
– Somos todos amigos del colegio.  La banda arrancó con este formato en 2014. Cada uno tenía sus proyectos musicales, o se juntaba a tocar con amigos. Algunos tocábamos en fiestas de quince haciendo covers de OasisDe a poco fuimos mezclando el rocanrol, con influencia de bandas como Divididos o El Bordo, con rock del 2000 y noventoso más brit. Un poco de The Strokes, Arctic Monkeys. Se fue barriendo la parte rocanrolera y el proyecto tomó forma dentro del género alternativo. Lo que tenemos como banda es que cada integrante se siente identificado con alguna corriente, estilo o género, y aporta desde esa mirada a la hora de componer.

– ¿Cómo fue el proceso creativo de su primer disco, Falsas creencias?
– Trabajamos con Mariano Custodio, que toca con Los Tipitos y tiene su propia banda. Teníamos compuestos alrededor de 25 temas y pasamos por un proceso de selección que dejó 9 canciones. Las elegimos porque, al ser las composiciones más recientes de la banda, sentíamos que eran más maduras y que tenían mejor producción.

– ¿Cuáles son las Falsas creencias de las que hablan?
– Para nosotros son las influencias de cada uno. Ninguna es infalible ni absoluta.

– Ustedes antes se presentaban como Erevan. ¿Qué tiene la canción La secta del sonido que llevó a que rebautizaran la banda?
La Secta del Sonido define bastante nuestra filosofía. Hay mucha gente que le da bola sólo a lo musical. Tocar bien, escuchar, interpretar, poder ejecutar la música que conoce, tocar sobre determinadas escalas y armonías. La música no es sólo la nota que suena, es el sonido sumado a esa nota y el proceso que vos le pongas. Nosotros estamos en el detalle. Nos parece importante cuidar tanto el sonido como la estética, cambia mucho la percepción de la persona que te está escuchando.

– ¿Cómo es el proceso de composición?
– Somos una banda que compone desde la zapada. Llegamos al ensayo y nos ponemos a tocar. De pronto nos encontramos buscando una mano libre para poner a grabar lo que está pasando, porque si no se va. De esa primera idea que surgió durante la zapada es que queda el esqueleto. No somos de traer la armonía o la melodía e ir ensamblando desde cosas hechas. Tomamos decisiones juntos y cambiamos de rumbo al hacer. La inspiración siempre nos agarró trabajando. Por eso lo que hicimos en esta última etapa fue construir nuestro propio estudio, está buenísimo porque vos ponés play antes de arrancar el ensayo y queda todo grabado. 

– ¿Se sienten libres para experimentar?
– Muy. Nos dieron mucha rienda suelta durante la grabación del disco. Estuvimos cómodos desde el primer minuto, nuestro productor nos entendió de entrada. Al principio nos ordenó un poco, pero cuando se dio cuenta de que funcionamos como conjunto, encaramos una coproducción. Quizás algunas personas te buscan para llevarte a componer material corto, que se preste a la comercialización. Cuando Mariano se dio cuenta de que a nosotros nos gusta meter partes instrumentales y que sonamos bien, nos dio el espacio para divertirnos con eso y hacer música sin cortes. Nunca nos limitamos ni hablamos de duración o de rumbo, definir la composición de antemano no tiene sentido. Las canciones encuentran los límites naturalmente, por eso también tardamos tanto en lanzar nuestro disco. A veces los temas hay que componerlos, dejarlos madurar unos meses y recién ahí agarrarlos de nuevo. El cerebro tiene un período de decantación.

– ¿Cómo se ven hoy en la escena under?
– Nos vemos como una buena banda que aún permanece oculta. Nuestra música es algo que actualmente no se escucha. Hay mucho pop, sintetizador y batería electrónica en el ambiente. Una banda es un camino, uno piensa que sabe todo, que la tiene clara. Hay que profesionalizarse, buscar sumar constantemente. Hoy se puede grabar un CD en la comodidad de tu casa, en otra época quizás tenías que ir sí o sí a un estudio profesional, los instrumentos eran mucho más caros. Eso hace que haya una oferta muy grande de bandas por Internet. El tema está en encontrar gente que quiera trabajar de manera profesional y de ahí partir.

– ¿Cómo llevan el hecho de ser una banda independiente?
– A veces uno tiene que aprender a utilizar elementos externos. Está bueno que venga alguien a sacarte de tu lugar de confort. Si al momento de grabar hubiésemos hecho lo que queríamos, por ahí el disco no hubiera quedado así. El CD tiene una calidad muy buena porque trabajó gente profesional que sabe lo que hace. Está buenísimo dejarse ayudar. El productor es la primera mirada de afuera que tenés, por suerte no tuvimos problemas en la toma de decisiones a nivel artístico con él. La co-producción está buena, ayuda a ponerse uno mismo en perspectiva. A nosotros no nos gusta dejar nada fuera del alcance de nuestras manos, queremos intervenir y ser responsables de lo que pasa.

– ¿Cómo es un show de La Secta del Sonido?
– Pulenta. Buscamos crear diferentes climas, desde partes más rockeras hasta segmentos instrumentales. Intentamos no ser monótonos en lo que mostramos al público. El vivo no tiene que sonar exactamente igual al disco. Agregamos arreglos, modificamos finales, metemos solos, porque queremos darle a la gente algo más. Nos gustan los shows armados con un cierto desarrollo, sin perder la espontaneidad. Manejar la energía, profesionalizarse desde el armado y conservar la posibilidad de jugar con la improvisación.

– Las letras están co-escritas por el cantante Ignacio Ruffo y el guitarrista Arturo Spano. Al tomar tanto de bandas del brit rock, ¿qué tan difícil les resulta componer en español?
– A veces es más fácil buscar las melodías para la voz desde el inglés. Buscamos jugar con la sensualidad de las palabras. En ocasiones escribimos mediante una suerte de cadáver exquisito donde se van hilvanando partes que cada cual aporta. No nos gusta que haya una sola lectura para cada canción.

– ¿Próximos proyectos?
– Queremos darle rosca a Falsas creencias, que la gente nos conozca. Queremos llevar nuestra música a cada rincón del país.