Manuel Quieto: “Tengo la alegría de elegir esta profesión”

Manuel Quieto: “Tengo la alegría de elegir esta profesión”

Manuel Quieto es el cantante de La Mancha de Rolando, una de las bandas que formó parte de la renovación del rock de los ’90 y que aún continúa vigente. Lejos de sus comienzos en 1991 en la localidad de Avellaneda, quien lidera este grupo nos contó un poco de su historia y su realidad. Con más de 15 discos en su haber, cientos de canciones y de shows, la banda sobrevivió al estigma del llamado “rock chabón” y trascendió sonando en radio, televisión y hasta campañas electorales.

“De ahora en más viviré viajando”, dice Manuel en Chino, uno de los hits de la banda, y elegimos esa frase para definir su forma de vida. Vive de gira llevando su música a distintos lugares del país junto con el resto de su banda. Feliz, histriónico y agradecido de vivir de lo que ama, el cantante deja en sus letras su compromiso político: Manuel defiende sus ideas y milita a través de la música.

Frente a las críticas que suelen rondar por su apoyo a este gobierno y su proyecto, afirma: “Hay gente que se ha jugado la vida y la perdieron por sus ideas, mirá si yo me voy a poner a cuidar lo que debo decir sobre lo que pienso, por miedo a que a determinada gente le moleste. Yo no me voy a asustar por nada. Las ideas las voy a seguir, me siento muy bien con esto que pasa en Argentina”.

Entre los planes de La Mancha figuran seguir cambiando, escribir más canciones, plasmarlas en nuevos discos, llevar su música por todo el país y también exportarla a México. Siempre tratando de dejar su legado a las generaciones que los acompañan desde el principio, a los que se suman hoy, y a los que vendrán.

¿Cómo fue el camino en estos 24 años de banda?
Por momentos, no lo puedo creer porque empezamos cuando teníamos 15, estábamos en el secundario, y nos encantaba el rock que en ese momento no estaba muy de moda, no como ahora que se escucha en todos lados y que hay muchas bandas por los barrios. Lo veo tan lejano, pasamos toda nuestra adolescencia y juventud, ya somos gente de 40 años recién cumplidos, estamos también comenzando una edad adulta pero con una manera de encarar la vida muy adolescente. Después de tanto tiempo es como un milagro y a la banda la quiero más que nunca, me hizo pasar experiencias hermosas, increíbles y creo que seguimos dejando una obra que las generaciones que vienen la van a poder escuchar. Es como escribir un libro: pasamos por el mundo y tratamos de dejar algo, vamos a dejar esta música y todo lo que sigamos haciendo. No estoy quemado como la gente que labura haciendo algo que no le gusta, tengo la alegría de haber podido elegir esta profesión y llevarla adelante con gran éxito y amistad, para mí nunca fue un trabajo.

En la actualidad tienen fans de su edad, pero también chicos de nuevas generaciones y un público más joven que los sigue.
Exactamente, ¡hasta niños! No puedo entenderlo todavía, me encanta cuando veo a los chiquitos. Lógicamente vienen con sus padres, que escuchan a la banda y se les pega la música. Eso pasa con todo el rock, ya no es como era antes que íbamos a ver a Los Redondos y nuestros padres creían que nos iban a matar, era hasta peligroso. En algún momento, no creíamos que marcas como Quilmes o Coca-Cola iban a auspiciar al rock, pero todo fue cambiando y hoy en día es un espectáculo en el que hace mucho tiempo no vemos violencia, es una alegría formar parte de este movimiento. Lo único que deseo es que dure mucho más, nos da una gran felicidad y nos sentimos muy útiles haciendo música y canciones con tinte positivo.

Hablando de música, ¿cómo es el proceso de composición de las canciones?
Es muy inexplicable, porque todo proceso artístico maneja unos tiempos que no son los de una oficina o un partido de fútbol, ni del tiempo del reloj. Ese tiempo tiene que ver con los estados de ánimo y con la persona que los sufre. Cuando componés a veces estás dolido y una canción te viene bárbaro para poder volcar ese sufrimiento; otras veces las canciones te sorprenden porque te gustan y te da alegría una melodía, una frase, no es una sola sensación, te ataca la música desde diferentes costados. Es un proceso muy íntimo que se puede hacer solo o de forma colectiva. En lo personal, trato de estar siempre arriba, si tengo un bajón o algo no me pongo a hacer una canción, trato de transformar lo que me pasa en positivo, no de transmitir una cosa negativa o problemas de mi vida. Intento buscar una salida, un poco como la vida, y hacerlo con mucha responsabilidad, de hecho las canciones pasan por un gran filtro, tienen bastante autocrítica y muchas quedan afuera. Te aseguro que quedan en el tintero muchísimos temas, por distintas razones, porque le falta algo a la letra, porque la música no está lograda o directamente porque hay temas mejores. Lo tomamos con mucha naturalidad, se trata de dar lo mejor. Cuando uno quiere algo lo hace con alegría.

¿Cómo viviste los cambios de formación a lo largo de estos años?
Al principio me dolían muchísimo, es como una separación matrimonial, uno por momentos se bajonea, pero después lógicamente lo vas asimilando y ya no duele tanto. A veces es duro perder un amigo, pero después te das cuenta que nada es para siempre y que la gente que se tiene que bajar, lo hace, y esto es parte de un guión. No todos los personajes de las películas llegan hasta el final. Somos amigos y estamos juntos, pero si en algún momento la vida nos tiene que separar, lo veo natural.
Justamente hace unos días hemos tenido tristemente que soportar algunas bajas, perdimos al mánager y al batero, conseguimos gente que nos ayudó con el reemplazo y seguimos laburando. Siempre los compañeros están firmes y queremos mucho a la banda, estas cosas nos vuelven a unir, pero bueno, en 24 años tuvimos un montón de cambios de formación. Yo elijo esto todos los días, pero entiendo a los que cambian de parecer. No comparto para nada verle algo negativo a esta profesión. Hay gente que no le pega como a mí. Algunos lo sufren, a mí me da mucha pena que lo sufran. Las separaciones me las tomo natural, uno despide a los compañeros para que se vayan bien.

¿Cómo se encuentra actualmente el grupo?
La banda está muy bien y muy unida, las canciones vienen saliendo, es lo que más me interesa: que la música fluya. Un grupo de música son canciones, si pasan 2 años que no tengo temas buenos me siento mal. Por suerte, no me viene pasando, tengo un buen puñado para hacer un disco. Mientras eso pase, estaremos felices y nos sentiremos realizados.

¿Cuáles son los planes para el futuro de La Mancha de Rolando?
Tenemos un disco grabado por la mitad. De una parte se encargó el batero que se fue y la otra la está grabando el nuevo, y la verdad es que me excita muchísimo que una nueva canción me pueda movilizar. A veces, uno corre el riesgo de sentir que lo mejor ya pasó, pero siempre te sorprendés a vos mismo. Si bien ya tengo -más o menos- 150 canciones grabadas y registradas, todavía se me ocurren cosas nuevas que me gustan y que aportan mucho al grupo. De todas formas, todavía no sabemos cuándo va a salir el disco pero son temas nuevos, e incluso dejamos algunos afuera que son muy buenos. Después se recicla todo, revisaremos en un par de años lo que sobró, por ahí se rescata alguno o se modifica. No te puede llegar a cansar o aburrir, no es rutinario. Todo el tiempo hay emociones nuevas, hay alegría, paisajes, cariño, amor del público, hay creación, hay sorpresa: la verdad es que es Disneylandia.

Sobre las giras

En todos estos años viajaron y lo continúan haciendo. ¿Cómo viven las giras? ¿Hay planes de viajes para este año?
Las vivo con una felicidad casi excedida y delirante. No cambio esta vida por nada, me vuelve loco, me hace muy feliz, no me cansa nunca. También hemos tenido que perder a muchos compañeros porque tanto viaje y desarraigo los fisura. Se sufre el desarraigo, por suerte no me pasa. Hay planes de ir a México, estamos trabajando con el representante de Enanitos Verdes que está moviendo la banda allá. Por eso estamos firmemente trabajando, la idea es apuntar allí, es un país muy lindo, muy grande, a los argentinos nos quieren mucho. Confiamos que eso puede crecer.
Tenemos planes de seguir girando por el país, no parar de tocar nunca. Se viene un año muy intenso, es todo una gran alegría, en lo personal cada vez que toco y viajo me siento feliz. Es lo que yo elegí y no me arrepiento de la elección. Es el famoso “cuidado con lo deseas”, porque después se cumple.

Rock & Política

Hablamos de tus comienzos y que el rock se caracterizaba por ser rebelde: el rock como lugar de expresión y resistencia. ¿Por qué molesta o incomoda que expreses tu apoyo a este gobierno?
Hay mucha gente que está lo apoyando, todo el mundo tiene ideas y yo considero que hay que decirlas, no guardárselas por miedo a perder seguidores, eso me parece una cobardía que hasta me da pena, me da lástima que haya gente que prefiera guardar sus ideas para que no se enojen los fans. Cuando uno arriesga una opinión puede haber un montón que no esté de acuerdo, pero eso no va a hacer callarme la boca jamás. En la calle lo único que recibo es cariño, un gran amor y buena onda muy fuerte, me siento pleno. Pero también puede pasar que a alguien no le guste. Considero que ahora la rebeldía pasa por tener una opinión crítica y por tratar de cambiar la realidad. Lo otro no es rebelde, es antiguo, es no querer cambiar nada: quedarse en casa y no meterse en política. Pasó de moda, me parece que la juventud y los chicos toman otro camino, se meten, trabajan y se involucran. Quieren cambiar la realidad, se dan cuenta que si no luchás te cagan, me parece que eso es mucho más rebelde y me pone contento ver esa juventud.

Hace algunos años el país necesitaba una renovación en términos políticos y que los jóvenes tengan un lugar para expresarse. Esto comenzó con el gobierno de Néstor Kirchner y continúa en la actualidad. ¿Hay un lugar de expresión real a través de la música, el arte y el acceso a los medios de comunicación para los jóvenes que antes no lo encontraban?
Antes no existía y si estaban descreídos los entiendo. Todo el mundo estaba de esa manera, no había un futuro posible porque en la política lo único que se veía era choreo, afano y la búsqueda de acomodar intereses propios. A partir de Néstor y Cristina, los chicos entraron a la política por la puerta grande. Es un momento hermoso, estoy muy contento y orgulloso de la juventud que tenemos, no me la va a opacar los que escriben agresiones en Internet. En mi caso nunca recibí ningún tipo de rechazo. Incluso por llegar al punto de comprometer a mi grupo en esas ideas, es un apoyo integral como persona, músico y artista. Lo veo como algo natural, lo hicieron mis padres en los ’70 con Montoneros, tengo familiares muertos, gente que se ha jugado la vida y la perdieron por sus ideas, mirá si no voy a opinar de lo que pienso por miedo a que a determinada gente le moleste. No me voy a asustar por nada. Las ideas las voy a seguir, me siento muy bien por esto que pasa en Argentina: poder ayudar, colaborar y decir lo que pienso libremente. Por otro lado también veo a la cultura muy bien, cada vez más grupos de rock se suman a un montón de actos o a lugares donde antes el rock era impensado. Soy optimista respecto a eso: que haya más lugares de expresión, más lugares para tocar, es que estamos mejor. Me parece que todo va mejor. Veo una Argentina linda, grande, próspera y con todavía las cosas que hay por hacer y que se van a hacer.

¿Qué sentiste cuando el PRO usaba tu canción Arde la ciudad como parte del festejo en sus actos políticos?
Fue muy gracioso, tuve una lluvia de llamados que me hacían para putear y decir: “¿Cómo puede ser? ¡Hagan algo!”. También fue muy lindo poder ante la Justicia intimarlos y decirles que soy el dueño de esa obra y pedirle que no la usen en sus actos porque no estoy de acuerdo con sus ideas. Por suerte, hay un marco legal en donde tengo derecho de expresión y puedo pedir que no se use porque eso genera una falsa imagen de la que no estoy de acuerdo con ese tipo de gente. La canción no se puede usar sin pedir permiso, así que la tuvieron que sacar.

Rock & Actualidad

Hablando un poco del rock: ¿cuáles son tus bandas de preferidas?
Soy fanático de la música y me gusta, el rock es mi pasión. Tengo muchos amigos, algunos de mi generación y otros más grandes. Muchos eran mis ídolos de chico y hoy son amigos, es una doble satisfacción sentir la amistad, y más la amistad de un tipo admirado. Me gustan los Científicos del Palo, Guasones, Divididos, Almafuerte, La Renga. Tengo relación con ellos, son grupos de muy buenas personas, grandes músicos muy queridos por la gente y por mí, me hacen el honor de honrarme con su amistad. Somos como una gran familia muy linda, que trasciende el escenario. Frecuentamos los mismos lugares: en SADAIC, en el centro, en las casas de instrumentos, en la ruta, estamos siempre tocando en los mismos lugares, nos vemos en estaciones de servicio, en todos lados.

¿Cómo ves la escena actual?
La escena del rock la veo muy bien, el semillero siempre está por más que no haya grupos conocidos, o yo no los conozca, en algún lado está creciendo un Spinetta, un Charly, un Pappo. Tengo esperanza que surjan talentos nuevos todo el tiempo. Es constante, sobre todo con el fomento a la cultura que se está dando a nivel nacional, en donde cada día que tocamos en una provincia, toca una banda soporte y se tocan la vida.

¿Cómo ves el rock post-Cromañón? ¿Cambiaron las cosas en términos de seguridad?
Mirá, nosotros teníamos fecha en Cromañón en febrero o marzo de 2005. Sobre eso mucho no puedo opinar porque no conozco bien la realidad de cómo fue, fuera de que éramos amigos de Omar Chabán y lo queríamos mucho. Es un dolor por todos los que murieron, pero no te sabría decir. En términos de seguridad no cambió nada, está igual, existen lugares peligrosos, existen otros que no lo son, pero la gente los puede hacer peligrosos. Cambió un poco esos meses post Cromañón que hubo una serie de clausuras, pero todo sigue igual.

Redactora: Constanza Valenzuela