Mi Amigo Invencible: “Queremos sonar cada vez mejor”

Mi Amigo Invencible: “Queremos sonar cada vez mejor”

Repleto de calcomanías de bandas, es el lugar ideal para viajar con la música del grupo oriundo de Mendoza. No lo vas a leer dialogó con Mariano Di Césare, cantante y cineasta, para que hable sobre las aspiraciones de Mi Amigo Invencible, su formación y el gran impacto que tuvo desde el año pasado con el lanzamiento de su último álbum, La danza de los principiantes. Los músicos están próximos a presentarse en el Festival BUE, que se realizará los días 14 y 15 de octubre en Tecnópolis.

La banda nació en 2007 en la provincia de Mendoza. Actualmente está conformada por Di Césare, Mariano Castro también en la voz, Nicolás Voloschin en la guitarra, Arturo Martín en la batería, Juan Pablo Quatrini en el bajo y Leandro Gudiño en la percusión.

– ¿Cómo surgió la idea de hacer este ciclo en Ladran Sancho?
– Encontramos en este lugar una especie de calor de hogar. La idea de hacer ciclos viene desde que nos mudamos a Buenos Aires hace varios años. Había algo de la constancia semanal que nos seducía y que ahora estamos experimentando. Lo planteamos como una salida para pasarla bien un miércoles, no había otra premisa más que esa. Está bueno que venga gente suficiente para llenar el lugar; el bar es chico pero no deja de sorprendernos la convocatoria.

– Desde el lanzamiento del último disco, La danza de los principiantes, en 2015, Mi Amigo Invencible creció a nivel difusión. ¿Qué sienten?
– Todo lo que sentimos es gratitud. No buscábamos una cuestión de ganar cosas ni éxito. Simplemente se ve el fruto del esfuerzo para crear música, que no sale de la nada. Laburamos mucho. Es lindo que tenga su devolución.

– ¿A qué aspira hoy Mi Amigo Invencible?
– A mantenernos en forma y sonar cada vez mejor, pero sobre todo no perder las ganas, porque la constancia y tocar tanto te genera una presión en la que tenés que darle satisfacción o tenés que ser condescendiente con el que te escucha, eso es contaminante y te hace perder fuerza y energía.

– ¿Qué pros y contras tuvo el hecho de mudarse de Mendoza a Buenos Aires?
– Me mudé primero para estudiar cine y me di cuenta que se podía tocar mucho. Los pros fueron que le generó movimiento a la banda y una unidad de grupo que no existía. Además conocimos a nuestro actual bajista, Juan, que vive acá. También pudimos tocar con las bandas que nos gustan. Las contras fueron que abandonamos un espacio de tranquilidad único, nuestra familia, nuestros perros, el sol, el pasto y más cosas de la naturaleza.

– ¿Se reconocen como un icono del under nacional?
– No, justamente porque nosotros somos fruto de todas las bandas y las bandas son frutos de nosotros. Es una cuestión más cultural, sinceramente. No lo digo por humildad sino que somos un grupo de bandas que entendimos que no hacen falta muchas cosas para tocar y que la gente te descubra, sobre todo ahora con Internet. Nosotros no somos el ícono, el ícono es todo lo que está sucediendo alrededor.

– ¿Qué crees que llevó a la explosión dentro de los últimos años del indie en la escena under argentina?
– En teoría, por algunas cosas que leí y porque también lo pienso, después de Cromañón las cosas cambiaron. Los espacios se cerraron pero también se abrieron otros nuevos más independientes, libres de exigencias estéticas. Creo que las bandas indie siempre estuvieron pero hubo un impulso que fue Él Mató A Un Policía Motorizado, que a todos nos abrió la cabeza. Ellos trasladaron todos a nuestros país esos gustos que se escuchaban afuera. Me di cuenta que nosotros como argentinos teníamos la posibilidad de tocar la música que escuchamos toda la vida.

– ¿Grabarías con una discográfica comercial?
– Nos cuesta mucho conseguir el dinero para poder grabar y por eso nosotros siempre lo hicimos en situaciones bastante precarias o con los recursos que teníamos a nuestro alcance. Si viene un sello gigante a proponerte grabar en un súper estudio y nos ofrece cosas que no experimentamos, yo le digo “de una”, siempre y cuando no me obliguen a cambiar nuestra forma de expresión.

– ¿Cuáles son tus mayores influencias artísticas?
– Sinceramente, es lo que sucede durante la semana o el día. La música que encuentro por ahí. Hay bandas que escucho durante 10 años seguidos y después las dejo y las reencuentro. Las influencias para mí no son las artísticas, sino las situaciones que veo en la calle.

– ¿La mirada de cineasta influye al momento de hacer canciones?
– El cine me abrió las puertas de la percepción, cuando vi algunas películas mientras estudiaba cine, me di cuenta que estaban retratando cosas que sucedían al lado mío y a las cuales no le prestaba atención. El cine es que se encarga de retratar esas cosas que uno las deja de lado. Entonces sí, por ahí trasladamos esa situación perceptiva a la música.

– ¿Creés que tu proyecto solista de El Príncipe Idiota ayuda a la difusión de la banda?
– La verdad que me ayudó a concentrarme de otra manera en Mi Amigo Invencible. El Príncipe Idiota salió de imposibilidades que con la banda no podía lograr, entonces se me ocurrió probar haciéndolo solo a ver si funcionaba, y resultó que se liberaron las dos cosas, lo más personal y lo más grupal.

– ¿Cómo se preparan para el Festival BUE? ¿Qué sensación tienen al tocar en un escenario más grande, en un evento tan masivo?
– No te voy a negar que es algo nuevo y nos da nervios, como todas las fechas en las que vamos sin saber qué va a suceder. Nos preparamos como siempre, charlando, tranquilos, no salimos a conquistar.

– ¿Cómo vivieron el año pasado con la salida del último disco?
– En un estado constante de mutación, de desarrollo y de descubrimiento. Festejamos recién en algunos recitales, pero desde que salió el material estuvimos tratando de entender todo lo que pasaba.

– ¿Están trabajando en algo nuevo ahora?
– Estamos grabando con Shaman Herrera, ya pre produciendo un álbum que vamos a empezar a grabar el año que viene, pero con tranquilidad, porque todavía tenemos muchas canciones para tocar.

– Un disco, un libro, y una película.
– Un disco, Un androide en la montaña de Lavanda Fulton, una banda de Mendoza; una película, Silvia Prieto de Martín Rejtman; un libro, cualquiera de Thomas Pynchon.