Micky Rodríguez: “Conservo la pasión que siempre tuve”

Micky Rodríguez: “Conservo la pasión que siempre tuve”

El bajista y uno de los miembros fundadores de Los Piojos nos abre la puerta de su casa, en San Marcos Sierra, donde nos cuenta los motivos de su partida a tierras cordobesas para terminar encarando su propio proyecto musical: La Que Faltaba.

***

A punto de sacar su segundo disco de estudio con La Que Faltaba, Miguel Ángel Rodríguez (Micky), aquel futbolero de pelo largo y oriundo de Villa Bosch, que supo brillar a través de una banda que marcó a fuego una época del rock nacional, nos recibe en Córdoba con unos cuarenta y pico de edad y una serenidad admirable, que seguramente provenga del lugar que actualmente eligió para vivir. Los Piojos, Maradona, los Stones, su nuevo rol de líder-cantante y el motivo de su partida de Buenos Aires son algunos de los temas el músico aborda en esta entrevista.

– ¿Por qué San Marcos Sierra?
– Es un lugar que conozco hace muchos años. Cuando vine por primera vez, la flashée y soñé con vivir acá algún día. Toda la historia de Los Piojos me tenía guardado allá y tenía ganas de vivirla en Buenos Aires. Cuando terminamos con la banda, me vine.

– ¿Y con qué cabeza te viniste para San Marcos?
– Estaba muy feliz de haber participado de esa maravillosa historia, que fue mi vida. Pero bueno, tenía una necesidad enorme de poder ver el bosque. Estar acá, relajarme y contemplar esa idea me ayudó muchísimo para darme cuenta del tesoro que había tenido en las manos. Sabía que íbamos a cortar con Los Piojos, estábamos en una relación difícil que, sin entrar en detalle, era una relación lógica que tenía que ver con el tiempo y con los años. La última gira que hicimos en España y Alemania la disfruté como la primera, sin hacerme el boludo, porque sabía los desgastes y todas demás las cuestiones. Pero repito, también sabía que teníamos un tesoro en las manos que iba a ser parte de la historia, que había pegado mucho en los pibes que nos seguían.

– ¿De dónde viene la alegría, por ejemplo, cuando Andrés Ciro Martínez te invita a subir al escenario?
– Por un lado, porque soy amigo de Ciro. Y por otro, porque me siento encajado en mi relación con los pibes, en el amor que aún me tienen. Creo que eso tiene que ver con una entrega importante que supimos dar, hoy se valora desde ese lugar. Me permite subir relajado. Si bien lo afronto con la responsabilidad que tiene el hecho subir a un escenario, aún conservo la alegría y la pasión que siempre tuve.

– ¿Cómo se gestó La Que Faltaba? ¿Fue reinventarte o continuar?
– Al principio, cuando me vine para acá, planté rabanitos. Empecé a meterme en esa cuestión natural, a vivir otra película. Inevitablemente, en Buenos Aires se vive una tensión, locura y paranoia, que es real. Acá hubo detalles ínfimos que sumaban al todo. Después de un tiempo, sentí que tenía cosas para mostrar y una necesidad de volver a las pistas, porque es mi vida. Comencé a pensar mucho en los primeros discos de Los Piojos, eso me seducía. Empecé a ir a bares, a ver músicos de la zona y así empezamos a darle forma a las canciones que tenía. Me gustaba generar un conjunto; me gusta el fútbol, esa idea de poder llevar a cabo un proyecto asumiendo todos un compromiso de equipo.

– ¿Cómo te sentís en ese papel de líder?
– En un aprendizaje todavía. Si bien uno tiene una esencia, la vida va cambiando. Estoy muy feliz con los pibes, porque hay una diferencia generacional muy importante y me hacen el aguante. Me renuevan absolutamente, son como yo cuando arrancaba, esa es la figura. Disfruté muchísimo de hacer el primer disco, de ir a Buenos Aires al Estudio de Álvaro Villagra (Ingeniero de Sonido y dueño del Estudio del Abasto al Pasto, en General Rodríguez). Fue un poco el Chac tu chac, el Ay ay ay. Escuchar, aprender, más allá de todo mi bagaje y experiencia.

– ¿Por qué lugares no transitarías de nuevo?
– No tengo grandes puntos para renegar en función del pasado, para mí fue mágico. Con Los Piojos generamos también la historia de subir escalón por escalón. Es cierto que tuvimos situaciones que no fueron del todo buenas, pero no son un contrapeso grosso, no tienen demasiado valor en el peso total de la historia. Las cosas son diferentes porque tienen que ver un poco con mi conducción, con que asumo otro rol. Hasta, incluso, que canto, lo cual todavía es un desafío enorme, un sacrificio; aún me cuesta mucho cuidarme. Tiene que ver con la mente, pero disfruto mucho de lo que estoy haciendo. Si bien uno busca tener aceptación, vivo muy al día. Disfruto demasiado el presente y me gusta.

– ¿En qué lugar del rock nacional actual ubicarías a La Que Faltaba?
– Da la sensación de que está todo demasiado hecho. Tenemos una línea que tiene un ligue con Los Piojos, pero desde la escritura y el cantar mismo, tiene algo diferente. Es difícil encuadrarse: sobre todo por la cuestión geográfica, eso nos da un plus. Es muy difícil poder hablar de un estilo, tratamos de ser lo más verdaderos posible, sin tener que alimentar demasiado el personaje.

– ¿Sos autocrítico? ¿En qué estilo musical te sentís más cómodo?
– Está bueno ponerse el desafío de mejorar cada día y no solo en el canto. Todos los estilos que me gustan están acá. No tengo ninguna preferencia particular por lo plasmado, siento que pongo mucho de lo mío. Es más, posiblemente no tenga referentes, más allá de la admiración que tenga por miles de tipos, desde cómo cantan hasta cómo interpretan. ¡Además, soy pésimo imitando! Trato de que la expresión sea lo más cercano al estilo pero no lo intelectualizo tanto. Tiene que ver más con una sensación que con la técnica, por supuesto que quiero estar afinado pero no me vuelvo loco.

– ¿Te das el gusto de cerrar algunas puertas hoy?
– He aprendido a decir “no” en este último tiempo, sin entrar en una cosa negativa. Era muy del “sí fácil” (aún lo soy un poco). Tiene que ver con el entorno, con pensamientos, con trabajos de uno de poder sacarse algunos pesos de encima, ahí es donde juega el equilibrio, es parte del aprendizaje.

– ¿Cómo ves los mensajes alrededor de la política de algunas bandas de rock?
– Evidentemente, la política ha influido mucho a los jóvenes, aunque participen o no. Hay más conocimiento de las cuestiones políticas en los pibes. En esto seguramente habrán tenido que ver tanto la política como las bandas, por bajar una idea, de alguna manera. Sin ser atosigadores, me parece que está bueno, más allá de la opinión que cada uno tenga sobre determinada situación social, que se pueda hablar y que las bandas apoyen causas como el caso de Marita Verón. Son cosas reales, que nos están pasando y es un gran paso que las bandas puedan mostrarlo y a partir de ese núcleo, se puedan abrir más los ojos.

– ¿Te parece riesgoso expresar una opinión política? Sobre todo en bandas que se están afirmando recientemente…
– Ese es el riesgo de la demagogia en función de las causas. En los casos que observé, los vi desde un lugar de apoyo sincero, donde el marco estaba dado para esas cuestiones. Después, el compromiso se muestra en la vida diaria. También es difícil abarcar todo, porque te estarías desligando del foco, pero está bueno tener ese lugar para expresar esas injusticias y poder unirse para luchar contra eso.

– ¿Pudiste conservar relación con los miembros de Los Piojos?
– Al que veo es a Ciro y a Pocho, ex manager. Con el resto no, pero por cuestiones de tiempos y de ideas. No tengo ninguna especie de sentimiento negativo con ninguno. Hemos vivido cosas difíciles pero la verdad por sobre todas las cosas recato que tuve el privilegio de haber participado de esa maravillosa historia, que va mucho más allá de nosotros.

– ¿Hubo héroes y antihéroes?
– Puede ser, pero todos nos podemos equivocar. Ahí está el tiempo para curar las heridas. No tengo sentimientos negativos, porque priorizo la historia que generamos y que nos dio tantas satisfacciones. Va más allá, sino entraríamos en la cuestión de “Intrusos” y justo es eso de lo que renegamos.

– Si tuvieras que elegir dos momentos de tu carrera, ¿cuáles serían?
– La anécdota de Maradona y la de los Rolling Stones. Diego en aquella seguidilla de Obras (el músico se refiere a la grabación de Ritual, el quinto álbum de la banda, grabado en vivo en 1999) y, sobre todo, una visita suya inolvidable a nuestra sala de ensayo. ¡Y después conocer a los Stones! Más allá de lo que uno cree, son hombres como nosotros; fue un privilegio haber compartido un momento con ellos, un abrazo, uno se siente tocado. Ellos generaron algo que tenía que ver hasta con un estilo de vida, más allá de lo musical. Es muy loco, supieron mantener la relación de egos. Si no cedés es destructivo; ahí es donde se ven los roles y las piezas del motor.

***

Micky termina su último pucho (perdimos la cuenta de cuántos fueron). Respira y pide dos deseos: que La Que Faltaba asuma una gira nacional más de pueblo y no tanta urbe; y por sus hijas. Mientras le brillan los ojos, -como cada vez que nombra a la banda del Palomar-, el músico asegura que por ahí anda su éxito: en el crecimiento de sus dos criaturas.

Colaborador invitado: Emiliano Elchuly