PITI FERNÁNDEZ: «HAY MUCHA INFORMACIÓN EN LA FAMILIA QUE NOS PUEDE HACER MEJORES PERSONAS»

PITI FERNÁNDEZ: «HAY MUCHA INFORMACIÓN EN LA FAMILIA QUE NOS PUEDE HACER MEJORES PERSONAS»

Por Inés de Sautu y Stefania Giannattasio

Piti Fernández, cantante y compositor, fundador de Las Pastillas del Abuelo y frontman de Virna Lisi, presentó Conmigo mismo, un material inspirado en un libro de cuentos de su abuelo, Francisco Betancor. Esta edición física -igual al libro que se editó hace ya 50 años-, encontró un espacio de butaca y deleite, para expresarse en un disco y proyecto familiar de un artista que sigue complementando su arte y mostrando sus distintas facetas y otras necesidades de expresión en nuevos desafíos.

La banda que lo acompaña está integrada por su padrino, Diego Betancor, productor artístico del disco; por Mariano Fernández Seoane, en guitarra y Juan Ignacio Fernández Seoane en teclados, ambos sobrinos del cantante e integrantes de La Huella Rebelde; Pablo Vidal (El Kuelgue, Virna Lisi) en saxo; Francisco Pechi Pagés en batería (Locos de Nacimiento, Virna Lisi, Crottos); y Guito Daverio en bajo y producción artística.

[texto_destacado]»Este disco es una invitación a creer en las señales que nos da la vida, a escuchar nuestro inconsciente cuando se manifiesta, a prestarle atención a nuestros mayores, a reforzar los lazos con nuestra familia y a abrazar nuestro árbol genealógico, porque sus raíces son las nuestras»[/texto_destacado]

– Escuchar este disco nos genera la percepción de verte como un artista que cambia permanentemente para seguir siendo vos mismo y para expresarte, en este caso, en un material que cruza varias generaciones, ¿cómo surge esta necesidad o ganas de llevarlo a cabo?
– Se dieron muchos frentes diferentes en el mismo momento. Surge primero con unas canciones que compuse con Beto Sueiro, que hizo una canción para los 70 años de mi viejo y otra, para los 70 de mi vieja, y como ya tenía temas para ellos en Las Pastillas del AbueloViejo y Diosa de la transformación-, quedaron en el tintero guardadas. Hace mucho tiempo recité una poesía para mis hermanos que también hice canción con el tiempo y no veía la luz porque no se daba el marco. Y hace relativamente poco, en junio del año pasado que fue cuando arrancó esta locura, compuse una canción para los cuentos que nos contaba mi abuelo cuando éramos chicos con los personajes que éramos nosotros: yo era Ojo de águila y mi primo Pluma de oro. Con esa canción de repente había 4 temas con una sintonía familiar que no entraban en Pastillas. Llamé a mi primo, Diego Betancor, un guionista zarpado, productor de tv, escritor de varios monólogos de Reinhold y junto a él, que conoce el árbol familiar y genealógico y también sus miserias y virtudes, empezamos a componer esta obra. Las primeras semillas fueron esas canciones que no entraban en Pastillas por redundantes, y después se fue generando esta obra familiar. Cuando tuvo ese tinte empezaron a caer de maduro otras cosas, como lo sonoro.

– El sonido folk y este formato más acústico donde prácticamente no hay guitarras eléctricas, ¿fue por elección o porque la composición así lo requería?
Un poco de las dos. Necesitaba agarrar la guitarra y practicar, no tengo el oficio, no estoy acostumbrado a mantener un tema a tempo de principio a fin con arreglos. Simultáneamente se daba el hecho de diferenciar el sonido de LPDA y que la banda sea distorsión y pogo y esto nuevo sea butaca y deleite.

– ¿Cómo fue reencontrarte con la figura de abuelo como escritor y fuente de inspiración?
– Fue una locura. Ya había ido a buscar en él, en Esperándome, también en José donde dice: Cada ser tiene un destino y con el ha de rodar, unos caen por la pendiente y otros afortunadamente la saben llevar. Esa frase es de El mendigo, también del libro Conmigo mismo. Esta vez fue como agarrarse del abuelo, bajó y ensayó con nosotros. Hay que darle bola al árbol genealógico, hay mucha información que nos puede hacer mejores personas. El árbol te lleva a entender ciertas conductas o secretos que se manifiestan en cosas posteriores.

– ¿Cómo es compartir este proyecto que no sólo habla de la familia sino que está también compuesto por ellos? 
– Está buenísimo lo que decís porque si bien llevamos poco tiempo, es inevitable que todos opinen del proyecto y sean parte. Hay algunas conductas que se van a repetir como los ensayos que son en los asados del domingo.  Todos se preocupan por como está yendo, qué dice la gente por la calle, hasta mi vieja les responde por Facebook jajaja. Hay mucho respeto y admiración.

– Para ellos debe ser un camino de enseñanza, porque tenés un montón de experiencia que ganaste en el camino…
– Confían y disfrutan, están jugando en primera y está buenísimo. Soy el más confiado de todos, en ese confiarse, los integrantes de LPDA ya están entrenados en la dinámica del misterio y la incertidumbre. Acá estamos aprendiendo los tiempos de todos, es una dinámica nueva, un grupo nuevo.

– ¿Cómo viviste tu segunda paternidad y qué aprendizajes hay plasmados en este disco?
– Hay una canción que le hizo Beto a Lupe, Proyectos de arte, que habla de lo difícil que es para la madre (“Bondades de madres soportan patadas, proyectos de arte que serán mañana”). El nacimiento de Lupe fue increíblemente intenso. Hay unas revoluciones interiores y propias que cuando uno es padre primerizo se da lugar a esas inquietudes y nervios. Esta vez puede ver más tranquilo el esfuerzo de la mujer al ser mamá. Pude observarlo más de lejos, sin estar tan pendiente de mis nervios. Mi compañera es una guerrera total.

– Parte de la inspiración musical de Conmigo mismo está en Ruta de Los Enviados del Thot, ¿cómo la encontraste en este material? 
– La única dedicación de agradecimiento es a Ruta por la inspiración musical. Se asemeja mucho a Le tengo miedo al silencio, canción que pude grabar con Gustavo Nápoli, porque tiene todo el tinte folk, tiene pequeñeces y una guitarra electroacústica. Ruta puede ser un disco de Zeppelin. Esas canciones fueron inspiración para encontrar cómo queríamos que suene el disco. Los Enviados cuando rockean lo hacen como dragones.

– ¿Cuáles son esas herramientas que adquiriste en este tiempo y que aplicás en este proyecto?
– Lo más lindo es que empiezo a tocar la guitarra y no la dejo durante el show. Eso es una satisfacción alucinante, porque toda la vida tuve una guitarra encima: el riff de Desafíos, Leer y escribir, Lo que no se ve, los hacía con la guitarra y los extraño un poco. Para Virna, la secuencia de generar versiones de los temas salió de la guitarra. En este caso vamos a hacer reversiones de los ’70, esas canciones las fui sacando con la viola y no la voy a abandonar. Me lo debía. Toco todos los días porque no les quiero fallar.


Fechas de presentación Conmigo mismo: 
?14 de septiembre | Rosario | Teatro Fundación Astengo
?6 de octubre | Córdoba | Quality Espacio
?8 de octubre | Mendoza | Salón de los Olivos
?25 de noviembre | Capital Federal, Buenos Aires | Teatro Coliseo