Todo amor es verdadero

Todo amor es verdadero

Es difícil explicar cómo y cuándo sucedió. Estabas ahí, con los pies descalzos en la orilla, sintiendo la brisa húmeda al compás del calor que traía esa tarde de Febrero. El pelo suelto al viento flotaba y se movía en la plena libertad. Los ojos grandes y azules, dignos de tanta pureza, se comían los corazones de quienes te veían desfilar. Esa sonrisa que desarmaba cualquier mundo, borró por un instante todo lo que estaba a mi alrededor.

Siempre me fue difícil manejar las riendas del amor, pero esa vez no pensé dos veces y dejé volar mi espíritu por el aire. No me sentía digno de recibir tanta belleza ni capaz de regalar tanto amor. Será mi desconfianza o mi baja autoestima que se transforman en mi peor enemigo. Moría por verte sonreír de nuevo, seguir con mis ojos la comisura de tus labios, recorrer con mi boca cada una de tus palabras y perderme en esa mirada tan brillante como un atardecer sobre el mar.

No sé cómo, pero una fuerza divina de mí se apoderó. Valiente como un caballero, seguro como un luchador, fui en búsqueda de lo que más deseaba. Era solo un instante, una oportunidad, el momento en donde las palabras se escupen y dicen lo más sincero del corazón. ¿Qué podía perder? ¿Volver a negarme un cálido beso sin saber si hubiese existido o defender a capa y espada un sentimiento verdadero?

Vos, yo, tal vez un universo dando vueltas, qué me iba a importar. Todo se volvió invisible, un manto blanco recorría tu cuerpo y armaba un telón de fondo que dejaba inmóvil ese preciso instante. Ya no recuerdo las palabras que te dije, ni siquiera son importantes, cuando tu alma está perdida frente a semejante hermosura, qué más da. Solo restaron los besos y saber que jugársela siempre es la mejor manera de saltar las barreras que nosotros nos colocamos por no confiar en nuestros sentidos.

Este relato parece ser un cuento ya contado infinidades de veces. No siempre las historias de amor tienen un final feliz, tal vez la que conté no fue del todo feliz, tampoco si tuvo final. Al amor hay que recordarlo como si fuesen momentos sueltos, donde mariposas y chocolates bañan cada minuto y entorpecen nuestros sueños. Dejemos de abrir viejas heridas, seamos felices y nunca dejemos de contar historias.

Todo amor es verdadero, no importa su final.