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Muchas familias han dejado una huella en la idiosincrasia del pueblo argentino. Desde la historia oscura de la familia Puccio, la ineptitud social de los hermanos Marquesi, hasta la ascendencia tana de una familia clásicamente porteña como fueron los Benvenuto, pequeños detalles hicieron que las páginas de libros futuros se escriban a lo largo de los años. Los Pérez García siguen narrando su propio pasado, presente y futuro, sin dejar de reinventarse en cada disco que sale a la calle.

La agrupación del oeste, conformada por Beto Olguín, en guitarra y voz; Domingo Catanzariti, en bajo; Federico Esquivel, en guitarra y coros; Hernán Tatú Garibaldi, en percusión; Julio Medina, en teclados y coros; y Pablo Tofanari, en batería; se presentó en Club Museum el sábado 8 de abril para desmitificar que “el tiempo desgasta las cosas” y presentaron su último material: Más fuerte, más alto, más lejos.

El Capricho de una lluvia inestable, intentó apaciguar la Resaca de carnaval que navegaba por La cañada de sentimientos inexplicables. “Muchísimas gracias por venir. No nos para la lluvia, no nos paran las circunstancias”, expresó el frontman y la fiesta de San Patricio emborrachó al público enardecido que siguió bailando hasta Después de hora. Una fiesta intensa –como cualquier Bienvenida de soltero– se disparó en aquella noche de Buenos Aires gris, sin brújula ni timón.

Más allá de cualquier inconveniente, Curarte significó ser parte de la alegría: olvidar que podrías haber estado Hablando solo, en vez de intensificar los Ecos que resonaban en las paredes de San Telmo. Así fue como los espectadores recordaron Los años que vivimos en peligro, como si fuesen Postales atormentadas por los aullidos de un Viejo lobo. Con mi genio ya fuera de la lámpara, los paladines del descontrol formaron una enorme olla para salir A callejear mientras que todo lo Miro.

Todo eso que nos queda por vivir, desencadenó a los Perros de la calle que perseguían una luna Tan bonita. Pero la pregunta de la noche fue ¿Dónde está mi elefante?, mientras sonaban los primeros acordes de Rock del país del mismísimo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Para terminar de Festejar que estamos vivos y fuertes, la banda recordó a Magdalena y gritó Más fuerte, más alto, más lejos que nunca. Y aunque las guitarras callaron sus ronquidos, Sigue la noche recordó que los finales siempre quedan en la mente.

Los Pérez García pueden parecer una familia tradicional de costumbres barriales, como cualquier otra. Lo que no todos entienden es que -con el transcurso del tiempo- esa dinastía musical se inflama y conquista más corazones que cualquier banda de moda. Aunque más de 20 años no sean nada, estos músicos siguen pateando los tableros de cualquier ciudad y dan esas vueltas de tuerca para seguir siendo tan auténticos.

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