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Arrancó el 2017 y pasó su primera presentación en Rock en Baradero, como así también su participación en el parador Oktubre durante los tres días de Cosquín Rock ’17. Sueño de Pescado encaró lo que va a ser un año prometedor.

La primera parada importante y propia del año se dio lugar en un recinto grande y difícil para una banda en ascenso: Auditorio Sur. Sin Botones fue la encargada de comenzar a meterle ritmo a una noche que tuvo una buena dosis de rock en la previa a la banda principal.

Las luces se apagaron y una sirena empezó a sonar mientras el humo se esparcía sobre el escenario, dando lugar a que los integrantes aparecieran y dieran comienzo a la noche con Maquinado. El primer saludo de la noche no tardó en llegar. Manuel Rodríguez soltó un tímido: “Buenas noches. Que sea una fiesta”.

Vapor, Tango del alma y Stoned (con su gran premisa de “Misma esencia, nuevo andar”), pasaron hasta que llegó el verdadero saludo y, por qué no aviso: “No hace falta agradecer que agoten cada lugar donde tocamos, pero es increíble. Están buscando que metamos la pata, cuídense y no hagan cagadas”.

En los shows de Sueño de Pescado se puede ver una reflexión respecto a la actualidad del país y también su apoyo a bandas amigas o del under. No es casualidad que hayan hecho La razón que te demora, — durante la que opinaron que “están persiguiendo a la cultura y la ideología”. Por otro lado, tras el tema de La Renga, hubo un parate para que La Jaula del Rey Elvira tomara el escenario durante tres temas en lo que es su regreso a los escenarios tras casi 10 años.

Con SDP ya presente nuevamente, hubo lugar para verdaderos himnos de la banda de esos que se cantan/gritan desgarrando el almaRock sin vuelo, Los años ligeros y Pude. Encarando el final, hubo tiempo para más invitados: Manuel y Fermín López Terrizzano de Escalópez (una banda de chicos que no tienen más de 15 años), quienes se subieron al escenario para tomar la voz y el bajo en Probaste un buen dolor.

Mi cielo te dejé, Carcelero (para todos los militantes de la buena fe) y Todo se va (en recuerdo de todos los que ya no están), dieron cierre a una noche perfecta en Temperley. Sueño de Pescado llegó por primera vez a Auditorio Sur y lo agotó. Detonó el lugar con su sonido y rebotaron, en cada una de las paredes, los gritos de sus canciones, que llegan a lo más profundo de cada uno, a donde no todos se atreven a ir.

Ahora vendrá la grabación del tercer disco de la banda y shows en Córdoba y Uruguay (abril y mayo, respectivamente). Con su nueva obra, es posible que crezcan y sigan visitando lugares cada vez más grandes, pero hay algo que se tiene que aclarar: por más que arriba del escenario se vea sólo a seis personas, atrás de todos ellos hay un staff increíble que labura para que el sonido, las imágenes y las luces sean perfectas y que nada malo suceda entre el público. Sueño de Pescado: la reivindicación de la vieja escuela del rock barrial.

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