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La música, entre tantas otras cosas, tiene la particularidad de no obedecer a ninguna lógica del tiempo y el crecimiento. Este caso se aplica a Sueño de Pescado: a pronto de cumplir cuatro años, la vorágine del under los hizo recorrer todo ese camino y llegar a su primer microestadio en la Ciudad de Buenos Aires (el año pasado para su tercer aniversario debutaron en el Microestadio Atenas de La Plata, donde tocarán nuevamente el 9 de diciembre). La excusa para el encuentro fue, ni más ni menos, que el lanzamiento de su disco más reciente, Sangre en tus luces, y el lugar que los recibió fue el Malvinas Argentinas.

Al abrirse las puertas, el lugar se fue llenando de a poco. Cada uno de los que iba entrando, miraba al escenario y quedaba impresionado con la puesta en escena de la banda: sin pantallas, pero con un telón enorme que ilustraba la tapa del disco. De esta manera, mientras aparecían los primeros cantos de la gente, se hicieron las diez de la noche y las luces se apagaron. La famosa Obertura 1812 de Tchaikowsky, característica de la banda, se hizo presente y, al final, los verdaderos protagonistas de la noche aparecieron en escena.

Mil pasos abre Sangre en tus luces y lo sigue Nube negra. Estos dos temas también abrieron la noche para Sueño de Pescado, que se caracteriza por tener listas largas, pero con una velocidad que hace que los temas vayan generando una intensidad y un muy buen ritmo. Luego de Dejarlas sangrar, que en el medio tuvo a Probaste un buen dolor, llegó el primer saludo, en voz de Manuel Rodríguez: “Buenas noches, Malvinas. Esto es increíble. Estamos acá porque no tuvimos muchas opciones”.

Los temas nuevos fueron pasando, como fue el caso de Estrellas muertas, en el cual se destacó el teclado ocupado por Yamil Salvador, de La Rayada, quien acompañó a la banda durante toda la noche. En el paso de la banda por el under, cosecharon varios amigos y, en palabras de Manuel, esta era una ocasión para subir al escenario a varios de ellos, ya que siempre a las bandas de La Plata, les costó llegar a Capital. De esta manera, La Smith subió al escenario para Barcos hundidos, Fernando “Cocucha” Hortel, de La Vieja Bis, subió para Stoned y Beto, de Los Pérez García, aportó su voz en Mi cielo te dejé. Este último tema fue dedicado a Martín Marroco, ex bajista de la banda, quien fue desafectado hace dos semanas por denuncias de acoso. Su lugar lo ocupó Nicolás Barrientos, de Tallando el elefante.

Entre palabras, en base a un cartel con su cara entre el público, también hubo lugar para el pedido por la aparición de Santiago Maldonado. Luego que el Gato Luengo de Gol, aportara su guitarra en Revancha, la banda se tomó un pequeño descanso de menos de cinco minutos. Al volver al escenario, aparecieron con una bandera que tenía una consigna bien clara: “Libertad a Pato Fontanet”. Mientras tanto, Manuel tenía en sus brazos a su hija, a quien le escribió la canción que iba a continuar en la lista, Ojos ventanal.

El clima festivo se cortó por unos pequeños dos minutos cuando el cantante de la banda fue avisado de que había habido algún robo entre el público y dejó un claro mensaje: “Si me entero de una movida más que pase cortamos el show. Piensen un segundo, le estamos cantando canciones a nuestros hijos y hacen esta pelotudez. Me parece que no es coherente”. Así, la bajada de línea fue clara muestra de que, desde arriba del escenario, cuidan al público y que, como recalcaron varias veces, el rocanrol es amistad y familia.

La siguiente canción fue Sueño por sueño, un tema que Manuel le dedicaba a su hija cuando estaba en la panza. Otra situación que funcionó como muestra de que el mensaje que se da desde arriba del escenario, llega y se escucha, fue ver a padres abrazando a sus hijos durante esta canción. Luego, hubo tiempo para más amigos: Lucas de El Buffo, puso su guitarra y Marcos Ricco, de Perros de Presa, su bajo, para Ladran, Sancho.

Uno de los últimos invitados de esta noche no fue de La Plata: Alejandro Kurz de El Bordo, subió a cantar Carcelero y llegando al final de la noche, los últimos invitados fueron Manuel y Fermín López Terrizzano, integrantes de EscaLópez, una banda formada por chicos de entre doce y quince años, que aportaron voz y bajo, respectivamente, para Venganza primavera.

Sangre en tus luces fue el último tema del disco presentado y los saludos finales empezaron a aparecer en boca del frontman: “No hay manera de agradecer tanto amor, es una vida abocada a esto. Hay cerca de cincuenta personas laburando acá. El rocanrol es familia y alegría. Gracias por esta noche maravillosa”.

Luego, Rock sin vuelo y Todo se va (clásico cierre de la banda), dieron final a la noche especial de Sueño de Pescado en el Malvinas, no sin antes unas últimas palabras del cantante a su público: “Hay actitudes y valores que hacen que todo valga la pena. Se puede construir desde el amor y el rocanrol. No sabemos cómo agradecer todo lo que hacen por nosotros”. Luego, todos los integrantes de la banda, junto a los invitados, dieron el saludo final.

El prólogo de Sangre en tus luces finaliza con un mensaje claro: habla de que la misión de la banda es dejar el corazón en lo suyo. Las pruebas están a la vista: en menos de cuatro años, tres discos, un gran recorrido por el circuito under y llegada a microestadios. Todo esto, y más, atravesando y superando las distintas piedras que hubo en el camino de la banda. Sin dudas, Sueño de Pescado no le falla a sus ideales.

PH: Gui Velázquez | ¡Mirá el álbum completo de la fecha!

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