YAMANDÚ CARDOZO: “ESTAMOS TAN ENAMORADOS DE LA MURGA COMO EL PRIMER DÍA”

YAMANDÚ CARDOZO: “ESTAMOS TAN ENAMORADOS DE LA MURGA COMO EL PRIMER DÍA”

Habiendo cumplido más de dos años de gira con su último show, Un día de Julio, y en la previa del comienzo de su despedida en el Teatro Gran Rivadavia –el próximo domingo 15/10-, Yamandú Cardozo, formador de Agarrate Catalina -junto con su hermano Tabaré, en 2001- nos regaló un rato a solas para charlar sobre el presente, pasado y futuro de esta murga uruguaya.

-¿Cómo surge la idea de Un día de Julio, teniendo en cuenta que rompe con la estructura tradicional de la murga uruguaya? ¿Creen que este cambio de paradigma es un cambio al que podría apuntar todo el género?
-Fue dentro del marco de la posibilidad. Al ver que no estábamos en el carnaval, que el jurado no nos permitió estar, fue una situación dolorosa pero que a su vez, ese caer en el ring, nos hizo cambiar el punto de visión de manera obligada, y se transformó en una posibilidad. Obviamente, nos perdemos un montón de cosas que están buenas, siempre uno elegiría crecer sin que le duela, pero se trata de ver las oportunidades; y en consecuencia, pudimos ver que toda esa libertad que no nos rebeló contra la murga, sino que nos descubrió tan enamorados de la murga como el primer día. En cuanto al cambio de paradigma, no creo que sea muy posible romper tanto desde lo estructural en el género mientras las murgas estén en el concurso, porque lo que más delimita, y limita, es la legislatura del concurso, que es súper específica.

-Y cuando vieron esta posibilidad y este amor por la murga intacto, ¿cómo transitaron el proceso para crear esta presentación?
-Nos animamos a romper los esquemas y meternos de lleno en esos discursos estéticos, con los que veníamos coqueteando hace tiempo y no podíamos explotarlos por tener el reglamento y por tener, también, el reglamento que no es el oficial, el implícito: el que dice qué se hace; qué se debe. Toda esta experiencia nos dejó la certeza de que hay una cantidad de elementos estéticos y de discursos artísticos que le quedan muy bien a la murga, que funcionan y conviven perfectamente, y la potencian. Nos hace reafirmar que nuestras fronteras de lo que entendemos como murga son cada vez más elásticas, menos rígidas; y estamos confiados en no confundir solidez con rigidez, y que a partir de la base de que la murga es un género mestizo, tiene riqueza en la mezcla, pedirle pureza a la mezcla es un poco contradictorio.

-Desde 2015 hicieron cientos de presentaciones a lo largo de todo el país con una importante concurrencia. ¿A qué creen que se debe esta gran convocatoria en Argentina? ¿Piensan que esta nueva propuesta trasgresora de Un día de Julio, y la fusión con otros ritmos atrae un nuevo público?
-No sé exactamente qué es lo que pasa, pero está buenísimo. Supongo que hay un camino andado que te permite, hasta por goteo y de manera artesanal, llegar a la gente. La murga recorre un sendero ya sembrado. Seguro hay una cantidad de gente que se acercó desde este nuevo lugar, desde esta realidad. También supongo que la cuestión de andar haciendo mezcolanzas con otros artistas -posibilidad que también le debemos a la vocación exploradora que tiene la murga de llamar artistas, juntarse y tocar- nos trajo como efecto colateral positivísimo que los que siguen a esos amigos, de alguna manera, aunque sea por simpatía, lleguen a nosotros. Además genera una apertura de cabeza, destraba cosas, ayuda a ver que el género y su sonoridad se puede meter, y le queda bien a otros géneros.

-¿Cuál es su visión respecto de las murgas porteñas? Teniendo en cuenta que en La violencia utilizaron elementos característicos de este género, ¿creen que es una opción a incluir en el futuro de la murga uruguaya o fue solamente un uso puntual para esa canción?
-La murga porteña es un género que respeto mucho y me conmueve. Cada vez que lo veo conecto muy rápidamente y lo valoro muchísimo. Además, musicalmente hay un montón de cosas que tienen puntos de conexión con lo que hacemos y son perfectamente compatibles. No descarto que en algún momento, en otra parte del recorrido tengamos una mezcla, una aproximación o conexión más clara y profunda. En La violencia elegimos incluirlo, porque además está muy asociado el bombo a la cancha y a esa estética. Me interesa muchísimo el concepto este de poder servirnos recíprocamente, no solo entre murgueros, sino entre músicos y artistas. La música es música.

-En la actualidad, y por qué no, bajo la influencia de Agarrate Catalina, existen varias murgas de Argentina, que se encajan bajo el género de murga uruguaya. ¿Cómo sentís ese homenaje e inspiración de alguna manera en su carrera?
-¡Me gusta! Me parece que está bueno que la gente haga, es saludable. Lo que pasa con la murga uruguaya, desde el lugar artístico, me enamora profundamente, pero también desde el lugar de posibilidad social de colectivo. Es gente que suele ser muy distinta, muy diversa, que están haciendo algo juntos, son un fuerte contenedor artístico. Si eso fuera simplemente coral, porque sí, sin letra, ya estaría buenísimo; pero si además lo que tiene y el verdadero esqueleto es una caricatura, o sea un análisis hecho en tono humorístico frente al espejo de lo que somos como sociedad es más alucinante, y que eso empiece a pasar acá, está mortal; porque la mayoría de las murgas argentinas que conozco empezaron a componer, a tener identidad propia y armar sus espectáculos. Además hay murgas en Chile, en Colombia, hay una cantidad de lugares que empiezan a aparecer y empiezan a tener repertorios propios con caricaturas propias de su realidad. Ojalá hayamos contribuido al enamoramiento de la gente con este género. Haber logrado que gente que quizá hoy no está muy afín a nuestro espectáculo haya entrado al carnaval o al género por La Catalina es alucinante, y me parece genial.

-Es inevitable preguntar por la participación de La Catalina en los próximos carnavales. Ya se salieron de los límites que conlleva participar en el concurso, ¿van a volver a encajarse dentro de esos parámetros o eso sería, de alguna forma, dar un paso hacia atrás?
-¡Tenemos ganas, estamos extrañando! Hay una realidad, nunca nada nos impidió lo otro. El carnaval no nos impidió la exploración por fuera del mismo, ni el girar, tocar y compartir el espectáculo. Hace 5 años que no participamos, hay un público y una parte de la población carnavalera que no te ve si no estás en el carnaval. Extrañamos a ese público, así como también hay otro que nos reclama por una cuestión socio-cultural, y gente que elige verte en el carnaval, porque simplemente quiere verte ahí por el folcklore, por lo que implica… Esa cosa extrañísima que es una fiesta con un concurso metido en el medio, y que no es uno contra otro, pero sin embargo hay hinchadas que festejan el final de un espectáculo como si fuera un gol, gente que sigue los fallos de los jurados, es alucinante. Nunca dejamos de extrañar todo eso, aún cuando el concurso no es la motivación central de La Catalina. Creo que en algún momento nosotros vamos a intentar volver a hacer carnaval. No en 2018, porque también queremos que ese proceso de creación sea -aunque siempre vamos a estar apurados, nunca vamos a llegar con el tiempo, siempre el carnaval te va a agarrar con los ruleros y en calzoncillos- con tranquilidad y disfrute. Que disfrutemos el proceso de armar un espectáculo, de pensar en una cantidad de cosas que nos hagan disfrutar el hecho de volver al carnaval, porque para sufrir está el momento de los resultados, aunque total después nos vamos a emborrachar, que eso es lo que importa (risas). Calculo que será para 2019; ahora la idea es terminar de girar con Julio. Nos queda pendiente un proyecto que estamos viendo si podemos terminar de viabilizarlo, que es girar por tierra 3 meses en bondi por todo Latinoamérica con Julio, sobre todo por los países que no fuimos, despedirlo de los países que ya lo hicimos varias veces, guardarlo un rato y empezar a ventilar la cabeza y abrir la ventana de la bocha para armar algo nuevo.