A 40 años del golpe cívico militar: testimonios de artistas

A 40 años del golpe cívico militar: testimonios de artistas

Este 24 de marzo se conmemora el 40° aniversario de la última dictadura cívico militar, que con las peores formas, masacró, violó y asesinó a 30.000 compañeros desaparecidos. Mariano Gorbea, cantante de La PotocaLucas Martínez, guitarrista de De La Gran PiñataEneas Fraccarolli, cantante de Algo MejorPablo Spivak, bajista de El BordoJuano Falcone, baterista de La CavernaPablo Germade, cantante de Rock a la OrdenGuido Messina, baterista de AntagonistasSantiago Martínez, miembro cofundador de El KuelgueSebastián Turko Fiorino, cantante de Locos de Nacimiento.

Memoria para proyectar un futuro libre de golpes cívico militares
Mariano Gorbea, cantante de Potoca.
Lo primero que hay que tener en esta fecha es memoria, por respeto a los compañeros que desaparecieron y para proyectar un futuro libre de otro golpe cívico militar. La dictadura produjo en nuestro país y a lo largo de Latinoamérica un retroceso importantísimo. En el plano económico con endeudamientos fraudulentos y usureros que los genocidas de este país avalaron con políticas de entrega e intentando sembrar el terror en la disciplina de nuestro pueblo. Hoy a 40 años del golpe nos encontramos con las banderas de Estados Unidos en Plaza de Mayo y un gobierno recibiendo con los brazos abiertos a Obama, denotando un cinismo brutal del cual debemos tomar nota y más que nunca estar en la calle unidos y luchando por los 30.000 compañeros desaparecidos. La rabia nunca murió cuando mataron al perro. NUNCA MÁS.

Tenemos que asegurarnos que no vuelva a pasar y estar firmes diciendo ¡Nunca más!
Lucas Martínez, guitarrista de De La Gran Piñata.
El 40º aniversario de la dictadura cívico militar marca un tirón de oreja, un llamado de atención, un cachetazo recordatorio. Para mí, la memoria es fundamental; recordar y aprender para que no vuelva a suceder. Es muy bueno que todo un pueblo ponga un freno para rememorar, pero también creo que el recuerdo sin memoria no vale nada, tiene que estar cargado de aprendizaje.
Por eso me parece importante destacar que desde que volvió la democracia también sigue desapareciendo gente y habiendo represiones y situaciones que no hablan de una democracia plena. Esta fecha conlleva la responsabilidad de tener memoria y asegurarnos que no vuelva a pasar, estar firmes diciendo ¡Nunca más! La conmemoración sin acción no vale de nada. El golpe de estado y la dictadura tuvieron lugar en nuestro país y eso no tiene que volver a pasar. Por eso, el respeto y la información queda en nuestras manos, y somos responsables de comunicárselo a todas las futuras generaciones.

El terror que los militares sembraron en esa época lo entendí a través de la música
Eneas Fraccarolli, cantante de Algo Mejor.
En mi caso, habiendo nacido en el año ‘89, las primeras nociones del golpe militar del ‘76 fueron proporcionadas por mis padres. Tengo recuerdos de mi niñez agarrando un álbum de fotos, en donde había registros de mi viejo desfilando entre las tropas del servicio militar con tan sólo 18 años. Supongo que fue en ese momento cuando empecé a preguntar cosas e informarme acerca de lo sucedido. Pero mi impresión más fuerte del terror que los militares habían sembrado en esa época lo entendí de más grande a través de la música, con la canción Vuelos de Bersuit. Todavía siento en el pecho la angustia que me generó haber comprendido de qué hablaba ese triste pero hermoso tema. Creo de vital importancia para el bien de las nuevas y próximas generaciones el hecho de seguir generando conciencia a pesar del paso del tiempo y acudir siempre a la memoria de un hecho tan lamentable en la historia de nuestro país para que nunca más se repita.

Con la excusa de pacificar se buscó imponer un plan brutal
Pablo Spivak, bajista de El Bordo.
Como todas las fechas que llegan a un número significativo por la cantidad de años, se genera un espíritu de revisionismo y reflexión respecto al hecho. El poder económico se las ingenia siempre para establecer sus reglas: hace 40 años de una manera; actualmente, en un país donde los golpes militares ya no gozan de buena prensa y aceptación por parte de la clase media, de otra.
Hay que tener muy en claro lo que pasó para no repetir errores e historias oscuras del pasado. No sólo Argentina sufrió un golpe hace 40 años, sino que toda la región estaba bajo el mismo régimen. Un régimen que ha dejado sus secuelas hasta hoy inclusive. Con la excusa de pacificar se buscó imponer un plan económico brutal que destruyó la industria nacional, nos endeudó y nos puso a la cabeza de la lista en cuanto a violaciones de los derechos humanos. Pueden cambiar las formas, los trajes, los apellidos, pero ese mecanismo sigue tan vigente como en aquellos años. Estas fechas son buenas para refrescar la memoria y hablar del tema con las nuevas generaciones que por ahí no están tan al tanto de lo ocurrido, y el marco en el cual sucedió.
Conocer nuestra historia nos ayuda a no repetir errores, y poder transpolar el pasado a la actualidad, para sacar conclusiones de lo que nos pasa. No olvidar, siempre resistir.

En cada argentino excluido, hay un nuevo desaparecido
Juano Falcone, baterista de La Caverna.
En una fecha tan cara de nuestra historia reciente, es imprescindible combatir con las armas más nobles que acaso tenga nuestra generación. Este aniversario nos encuentra en una coyuntura extraña, con políticas económicas que parecieran sonreírles de reojo a aquellas que, de la mano de la complicidad cívico-militar, pusieron en vilo a un país entero hace apenas 40 años. A ese país lo seguimos sangrando, y es nuestra tarea destruir la memoria monolítica, y construir la memoria colectiva, cultural, política y social de manera fáctica y cotidiana.
En cada argentino excluido, hay un nuevo desaparecido. En cada panza quejándose de hambre, se queja un desaparecido. La historia es una concatenación de hechos que no están aislados. Y tenemos la responsabilidad, hoy -y no mañana ni pasado-, de seguir apuntando al país que, aquellos que no están, soñaron con cuerpo y alma. Un país con justicia social, sin gente escupida del mapa por el neoliberalismo. Sin corrupción, sin Cromañón, ni Luciano Arruga, ni Julio López. El nunca más no es una sólo consigna, es un punto en la historia. De la lucha popular depende que sea punto y aparte o punto y seguido.

La memoria es algo que debemos ejercitar todos los días
Pablo Germade, cantante de Rock a la Orden.
El 24 de marzo es un día de reflexión para nosotros como ciudadanos y más como músicos. Tenemos que entender que somos parte de una generación que nació y vive en democracia, gracias a ciudadanos y sobre todo a músicos que dieron su vida por esto. La memoria es algo que debemos ejercitar todos los dÍas y los 24 de marzo tener presente a flor de piel un grito desgarrador de 30 mil compañeros.

Nuestra libertad, nuestro arte y nuestros derechos no son tema de discusión
Guido Messina, baterista de Antagonistas.
Esta fecha es importante para caer en la cuenta de lo que tenemos y lo que no estamos dispuestos a negociar. Aquí ya no hay lugar para la censura en ninguna de sus versiones. Nuestra libertad, nuestro arte, nuestros derechos y nuestro grito genuino no son tema de discusión. Nunca más.

La militancia artística durante la última dictadura fue muy valiente
Santiago Martínez, miembro cofundador de El Kuelgue.
El simple y complejo hecho de poder estar escribiendo esto libremente ya es una situación poderosa. El 24 de marzo nos trae dolor y tristeza, pero también nos recuerda el coraje y el compromiso de muchos. La militancia artística durante la última dictadura fue muy valiente, y gracias a ellos, hoy podemos desarrollar nuestro arte libremente. Desde Mercedes Sosa hasta Los Violadores, desde Maria Elena Walsh hasta Quino. Desde la directa e increpante carta abierta a la junta militar de Rodolfo Walsh hasta las fábulas encriptadas de Canción de Alicia en el país. Gracias a todos ellos (ya sea los militantes de los derechos humanos, las Madres, Abuelas y tantos organismos fundamentales) hoy podemos desarrollar nuestra música, podemos escribir nuestras letras y decir lo que pensamos. Es por eso que el 24 no sólo me trae el dolor de una matanza sistemática y organizada por el imperio yanqui, sino el valor y los huevos de un pueblo que sin saberlo, estaba armando el camino para muchas generaciones venideras. Ni olvido ni perdón, juicio y castigo a los culpables. Nunca más.

40 años y 30 mil razones para seguir peleando
Sebastian “Turko” Fiorino, cantante de Locos de Nacimiento.
El ocaso otoñal que impone el almanaque convoca a una reflexión profunda de 40 calendarios manchados con terror, sangre, tortura y represión. Y no sólo los anuarios dictaminan el tiempo, sino un factor mucho más austero y audaz: nuestra memoria. Hay mucho dicho y mucho escrito sobre la dictadura cívico militar que sufrió nuestro pueblo, pero aún así el ejercicio de repensar esa parte oscura de nuestra historia nos propone una lucha activa hoy. Hay ciertas políticas que legitiman la hegemonía de los países que propusieron y planificaron ese hecho latinoamericano tan tortuoso. No es ingenuo que Obama esté en Argentina el 24 de marzo, no es ingenuo que se reprima la protesta social y que se imponga ajuste a costa de nuestras personas; son prácticas que se avalaron en la dictadura y que se siguen respaldando. ¿Para qué sirve recordar si muchas de esas prácticas siguen vigentes? ¿De qué sirve recordar si muchos piden más represión? 40 años y 30 mil personas que hoy no están; 40 años y 30 mil razones para seguir peleando. ¡Nunca más!

Por Stefi Giannattasio e Ine de Sautu