Circuito under: trabajo, esfuerzo y autogestión

Circuito under: trabajo, esfuerzo y autogestión

La industria musical está muerta
Si no pueden manipularte de nada les servirás
La industria musical está muerta
Si no eres hijo de famoso, ¿quién te promocionará?

Así reza el tema de Santaflow, rappero y productor madrileño. La industria de la música es jodida y tentadora, pero hay quienes le escapan a las multinacionales y a los monstruos discográficos y eligen el camino independiente, el de la autonomía artística, el que cuesta el doble pero sin duda doble es también la satisfacción.

La música independiente se ha identificado desde sus orígenes con lo alternativo y ha incluido a diversos subgéneros. Se la califica de esa manera cuando el grupo intérprete no está ligado a circuitos del mercado comercial o publicitario, cuando hay un proceso artístico a cargo exclusivamente de los músicos sin la intervención de agencias de marketing, cuando el sello discográfico que acompaña es pequeño o amateur o cuando la música no se encasilla en ningún género en particular. Es tributaria del “hágalo usted mismo”, porque es sobre todo hacerse de abajo. Como diría el Indio, “un puto negocio del corazón”. Empieza moviéndose en pequeños bares, pubs o clubs y sobrevive gracias al boca a boca.

Uno de sus antecedentes más importantes fue MIA (Músicos Independientes Asociados). La institución fue fundada en 1975 de la mano de Alberto Muñoz, Liliana y Lito Vitale, entre otras personalidades, y fue el primer grupo autogestionado que además de la composición e interpretación musical, producía sus propias grabaciones y recitales y se ocupaban de funciones de management y prensa; también fabricaban los discos a mano y los entregaban por correo. MIA se mantuvo fuera del circuito comercial y se convirtió en un grupo precursor del rock independiente. Más adelante, Los Redondos también se ocuparían de lo extramusical siendo uno de los pocos grupos de rock que aún en su masividad defendían la independencia.

En la década de 2000, gracias a Internet y a otros cambios propios de la industria, muchas bandas disfrutaron del éxito y esas modificaciones les permitieron llegar a una audiencia mayor con muy bajos costos, así como también se alentó la creación de nueva música. Como contrapartida, la proliferación de tantos artistas dificultó que cada uno logre destacarse ante tanta oferta. Últimamente, Spotify brindó también nuevas oportunidades al permitir ingresos respetables a los artistas por la reproducción de su material.

Se labura muchísimo, arriba y abajo del escenario, por eso cada apoyo es importante y el del público, fundamental. Lejos de la competencia entre las bandas, sean más o menos reconocidas, hay una especie de “hoy por tí, mañana por mí”, una gran comunión y promoción mutua. Hace algunas semanas se publicaron en YouTube distintos compilados –Rock Under y Donde el Rock Suena, entre otros-, que incluyen bandas como 9 Menos Cuarto, Sin Querer Queriendo, Simón Basta!, La Furia de Petruza, Rock a la Orden, Brancaleone, Imaginados por Nadie, Arde Roma, El Mirador, Hiram, Josefita, Ojerosa, Pampa Yakuza, La Condena de Caín, Amantea y Sueño de Pescado, con el objetivo de ayudar a promover y difundir sin ánimos de lucro parte de la música independiente de nuestro país. ¡Qué vivan las bandas y el rock!