Cuarteto de Nos: una experiencia intransferible

Cuarteto de Nos: una experiencia intransferible

Escribir una crónica de un show es, indefectiblemente, un acto de injusticia. Porque las experiencias, cuando calan profundo, no pueden describirse.

El viernes 24 de abril el Cuarteto de Nos presentó en el Luna Park su nuevo disco Habla tu espejo (2014) y confirmó esta deslealtad de la crónica: su show, además de ser prolijo y musicalmente cuidado, fue una experiencia que se vivió con el cuerpo, que se sintió en el alma y que difícilmente pueda ponerse en palabras.

Podría invitarlos a ponerle play ahora mismo a El aprendiz, el tema del nuevo trabajo con el que los uruguayos eligieron abrir el recital, pero admito que de nada serviría: ninguno de ustedes sentiría, por ejemplo, la avalancha humana que comenzó con los primeros acordes, que dejó en el fondo al más puntual y que resignificó una canción que hasta el momento sólo habíamos escuchado en auriculares.

También podría pedirles que hagan lo mismo con los dos hits que siguieron Ya no sé qué hacer conmigo y El hijo de Hernández, y que se pongan a saltar en el estribillo. Pero de ninguna manera podría reproducirse aquello que genera el pogo, ese impulso cuasi-animal que hace de la multitud un solo cuerpo, y que llegó desde temprano al Luna. Más temprano que de costumbre.

En entrevistas pasadas, la banda había repetido que estos 10 temas nuevos le agregarían “una dimensión diferente” al show en vivo. Y eso se notó desde el mismo momento en el que sonó la canción que dio nombre al disco y que, lógicamente, refleja el espíritu del nuevo trabajo, más profundo y personal: Habla tu espejo.

Podría ahora invitarlos ahora a leer la letra –punzante por momentos y hasta violenta por otros, pero sumamente autorreflexiva- en la que Roberto Musso se pone en la voz de su propio espejo y dice cosas como “veo en tu boca las palabras que nunca dijiste, veo en tus ojeras el cansancio como un quiste”. Pero poco se le parecería al clima que se comenzó a vivir desde ese segundo en el Luna Park: fans cantando de memoria estrofas imposibles, saltando y transformando ese mensaje personal en uno colectivo, extraído de un alma colectiva.

A esta altura, ya resulta imposible pedirles nada. Los codazos, la lucha por encontrar y conservar un lugar desde el que se vea a Musso, el cantante, recitar las enroscadas letras (y admirar su memoria y pronunciación); advertir cómo, a medida que pasan los temas, la banda suena mejor, más sólida, más suelta, y la gente está cada vez más entusiasmada, son algunas de las cosas que se vivieron con los cinco sentidos.

Imposible describir con justicia la emoción del líder (que se traspasó rápidamente al público) al interpretar 21 de septiembre, el tema que le hizo a su mamá, quien sufre Mal de Alzheimer, que repite la frase “Te fuiste tan de a poco que nunca dijiste adiós”. Hasta al más duro se le puso la piel de gallina.

Lo mismo con No llora, que fue intercalado entre otros temas ya clásicos de los recitales del Cuarteto (como el insensible Así soy yo, el ingenioso Breve descripción de mi persona o el paradójico Lo malo de ser bueno). Esta canción que Roberto le dedicó a su hija, simple, tierna pero sin clichés, llegó para imprimir otro de los mejores momentos de la noche que la gente vivió junto a un cantante visiblemente conmovido.

Unos minutos después, el autorreferencial Roberto (tema mediante el cual el propio líder menciona lo que debe o no debe hacer), el pogo –que, en rigor, nunca se fue- volvió a su máxima expresión confirmando la aceptación de la nueva propuesta ‘cuartetera’.

Hacia el final y para no defraudar, la banda tocó las infaltables: Yendo a la casa de Damián, Me amo y terminó con Invierno del ’92, momento en el que el público gastó sus últimas fichas.

Sin duda, Habla tu espejo no sólo le agregó una nueva dimensión al show, sino que también a su público. A la risa y a la ironía a la que estaba acostumbrado, el nuevo trabajo sumó temas que conmueven, que producen terremotos internos (que se traducen en pogos interminables) y que dejan la certeza de que el Cuarteto de Nos superó la prueba: lejos de repetirse, multiplica su apuesta para transformar su música en una experiencia intransferible, imposible de relatar. En una crónica injusta.

Redactora: Silvia Quiñoa