De La Gran Piñata presentó El equilibrio entre los opuestos

De La Gran Piñata presentó El equilibrio entre los opuestos

Las presentaciones de discos suelen ser diferentes a otros shows. Seguramente lo son para la banda, pero también para el público. Se respira otra energía, otra emoción y un vértigo distinto hasta que el telón se abre y, por primera vez, la banda convocante pisa el escenario para inaugurar nuevas canciones en vivo.

De La Gran Piñata lo hizo el 16 de mayo en el Teatro Flores: presentó su último material, El equilibrio entre los opuestos, en un concierto a la altura de lo expresado en el disco. DLGP se caracteriza por ser parte de la categoría de bandas -por suerte- difíciles de etiquetar. Supieron construir un sonido, una identidad y una estética sonora propia, sombría y excelsa.

El show comenzó cerca de las 21 horas, los temas del nuevo material de la Piñata sonaron en su totalidad, junto a otros éxitos de sus dos discos anteriores: Miércoles (2010) y Viaje al centro de uno mismo (2012). No contó con invitados, pero sí deslumbró a los presentes que por primera vez escucharon el álbum más ambicioso y pretencioso de DLGP.

En la entrevista previa al show que realizó No lo vas a leer, Darío Pantera Giuliano, cantante y guitarrista, dijo: “La identidad nos encontró a nosotros. No salimos a buscar nada más que sentirnos cómodos con el sonido y con lo que decimos. Fundamentalmente, si estamos contentos con lo que va pasando, con el sonido del disco y con el género que nos toca hacer, es porque nos sale natural y respetar eso hace que suene auténtico, creo que eso básicamente es la Piñata. Va más allá del estilo musical en sí, es una cuestión de actitud y de dejar que las cosas fluyan y entender que la banda y la música que fluye en DLGP es más grande que nosotros, los integrantes que la tenemos que tocar”. Y acertó. Esa identidad y este disco musicalmente devastador, revelaron un enfoque a su parte más densa y oscura, manifestaron ese costado exacerbado de una banda con un talento genuino en materia de composición.

La banda se completa con Lucas Martínez en guitarra, Nicolás Persig en bajo y Alejandro Zenobi en batería. Este cuarteto power (porque no sólo son power los tríos), avanza a pasos agigantados y El equilibrio entre los opuestos es la prueba fiel por ser un disco de alta confección. Esa búsqueda de equilibrios, ese concepto del yin y el yang que define que los opuestos y las partes forman parte de un todo mayor, se transforman mutuamente, y a través de ellos se consigue la armonía, se aplica también a DLGP.