Paula Maffía Orgía: salvajismo eléctrico

Paula Maffía Orgía: salvajismo eléctrico

El viernes 11 de septiembre, la cantautora presentó el disco Ojos que ladran con su nueva banda Paula Maffía Orgía en la sala del Centro Cultural Caras y Caretas. La acompañaron Carla Nicastro en batería, Clara Testado en bajo, Natalia Sabater en acordeón y Lux Pérez en trompeta y corno.

A las 22 horas, el escenario todavía esperaba a las integrantes de esta pequeña orquesta; de fondo había una pantalla que mostraba a Maffía en el bosque, parada en una silla y elevando los brazos, imagen que ilustra la tapa del disco debut de la banda.

Se apagaron las luces y el show comenzó con Palo de amansar. La banda sonó ajustada y eléctrica: predominó el sonido del bajo y el tempo marcado de la batería. La cantante, entallada en un vestido animal print, explotó su gran registro vocal de principio a fin. En la pantalla se proyectó un video en el que cada integrante le pega con palos a una Maffía salvaje. Siguieron con el hermoso tema Córcega, donde se incorporó un trío de cuerdas dirigido por Rosario Baeza.

Las luces se prendieron, la vocalista miró al público emocionada y lamentó que debiera estar sentado en butacas sin poder tomar una cerveza mientras miraban el show, pero se mostró agradecida al teatro y al concurso del estudio de grabación Estudio Urbano, que les permitió llevar a cabo la grabación de este álbum.

Maffía se calzó la guitarra electroacústica para pasar a La rama y la flor, donde se incorporaron Jazmín Esquivel en coros y Lucy Patané en bombo legüero. Esta última fue una figura clave del show ya que es compañera de la cantante en sus otros dos proyectos: La Cosa Mostra y Las Taradas.

Mientras Maffía estallaba los quiebres de su voz manifestando que “todo lo que no decís, tiene que salir, la fina línea entre adaptarse y resignar”, en el tema La fina línea, la ilustradora Sonia Basch proyectó dibujos propios realizados en vivo. Se sumaron Natalia Gabacho en bongó, Mana Bugallo en coros y la trompeta de Lux Peréz se hizo presente con un solo que le brindó un aire más íntimo a la canción.

Los invitados aportaron su talento a distintos temas: Juan Ignacio Serrano -productor del disco- tocó la guitarra eléctrica en Camisa roja y Nenita. Los roles fueron cambiando a medida que avanzaba la noche: Natalia Sabater abandonó su acordeón por un rato para hacer coros, Nahuel Briones reemplazó a Serrano con una electroacústica y Maffía arpegió su ukelele en Mar de caricias. Al terminar el tema, la cantante interactuó con el público mientras se reía y acomodaba sus rulos. Luego, confesó que “es difícil ser organizado con las palabras”.

A continuación, Patané volvió a la guitarra eléctrica para acompañar el tema Por qué ruge la leona, donde la vocalista se entregó a las palabras y a una melodía envolvente con la libertad que propone todo el disco. Faltaban dos temas para que termine la presentación y el público arengó por más. Briones se calzó la eléctrica en Yo maté al lobo y se la cedió luego a Ignacia Etcheverry en Ganas de salir.

Antes de dar por terminada la catarata de novedades en nombre del salvajismo y la libertad que supo ofrecer esta orgía de talentosas mujeres, la líder y protagonista se quedó sola en el escenario para interpretar Canción para bañar la luna, de María Elena Walsh.

La banda entera volvió para concluir el show con dos covers: Se equivocó la paloma, del músico argentino Carlos Guastavino y popularizada por Joan Manuel Serrat y Ella ya me olvidó, de Leonardo Favio.

Si bien todos los proyectos de Paula Maffía son originales y tienen un estilo propio, en esta formación ha logrado explorar -a través de las letras y las melodías- un lugar de búsqueda de la liberación interior, dándole espacio a los detalles de la intimidad desde dos puntos de vista: la vulnerabilidad y la voracidad animal. Aplausos para que sigan regalándole nuevos sonidos y poesía a la música.

Redactora: Mariana Leanza