Sueño de Pescado: gritar mi más querido rocanrol

Sueño de Pescado: gritar mi más querido rocanrol

Show histórico por donde se lo mire: desde la emoción en la voz del cantante Manu Rodríguez hasta los amigos invitados. SDP demuestra que siempre hay revancha.

Pocas veces podremos contar de una manija tan grande por ver a un grupo emergente de la escena rockera. El espectro se reduce aún más luego del recital: la calidad y la potencia de Sueño de Pescado en el Teatro Flores, dignas de cualquier formación con décadas de trayectoria, superó las expectativas propias y ajenas. Todo se valora aún más si tenemos en cuenta que el grupo con influencias del rock más oscuro pero también del rnr tradicional todavía no llegó a los tres años de vida.

En 2016 tuvieron varios puntos altos: Uniclub en abril, Woodstock y Rosario a mitad de año y cómo olvidar cuando jugaron de locales en el Teatro Sala Ópera de La Plata, todos con entradas agotadas. Hay varias paradojas dentro de la presentación de Siglo pánico, su última producción: dentro de la interna palpable en el under de la ciudad de las diagonales, Manuel Rodriguez (ex Se Va El Camello y Trajo Avatar en Bici) lidera una formación con dos ex Don Lunfardo y el Señor Otario, tal vez el otro emblema del ambiente platense actual. Juan Manuel Calabró -guitarra-, y Martín Marroco -bajo-, tienen antecedentes en DLSO, pero se desprenden de la polémica y junto a Luciano Manso en batería, Federico Macchi en teclados, y Agustín Bragoni, a quien se lo vio desde el fondo con una tercera viola, a veces criolla, completan un team que insinúa no tener límites y sueña a lo grande. Como dice el frontman, “el techo es el cielo”.

Es complicado a veces plasmar en papel lo que salta del corazón como espectador, la turbulencia, el agite, los recuerdos y la identificación con SDP son muy grandes en las casi 2 mil personas. Las letras son un viaje que no muchos se atreven a tomar porque es oscuro, con complicaciones y hay que ser bravo, muy bravo para bancarse la parada. Son rocanroles que siempre buscan amanecer luego de una noche tenebrosa. Pasó la Venganza primavera y el Siglo pánico aterrizó en Capital para demostrar que Sueño de Pescado no es una banda improvisada.

Ajusten sus cinturones que el pánico se apoderó de las almas rendidas en Flores. Rock sin vuelo desató el primer salto coordinado. Al toque, Todo se va y su “profundo sentimiento” se apoderó del cardumen, ya hundido en las aguas electrizadas por las guitarras del “Guachi” Calabró. Y si me muero, quedarán mis rocanroles ya está tatuada en el imaginario de los testigos de la fecha histórica del domingo por la madrugada.  Banderas de Sueño, trapos de Berisso, Ensenada, City Bell, gente de Córdoba, Bahía Blanca, Concordia, Mendoza, Rosario, y obviamente La Plata, colorearon y sumaron para que el folclore jugase un papel preponderante en el esperado festejo.

Si del pasado y superar las adversidades hablamos, Probaste un buen dolor sirve para sacarse la mufa de encima y gritar a viva voz. “A este cuero no lo cortan dagas”, escupe un Manu con carácter y chapa de rockero consagrado, a pesar de tener sólo 25 años y ya una década curtiendo el rock independiente. Mala noche, de Riff, fue el primer cover, con la pantalla de fondo mostrando imágenes de Pappo y su ex banda.

Stoned, ese rock and roll de su debut Venganza primavera, tuvo a los primeros invitados: Cocucha, de La Vieja Bis y el “Gato” de Gol. “Cocucha” fue clave para el crecimiento de SDP, sobre todo porque ayudó mucho a la superación de Guachi como guitarrista. Canción para mi ocaso, de lo nuevo, muestra de vuelta esa faceta oscura y misteriosa que caracteriza a Sueño. Buscan continuó describiendo la cornisa, de un modo más visceral aún, haciendo referencia clara a ese placer tan adictivo como doloroso a fin de cuentas.

Para Dejarlas sangrar hubo otro amigo de la casa: Nacho, de la banda Narvales, otra formación de La Plata que ya cuenta con más de 10 años de vida. SDP siempre tiene algo diferente que ofrecer sobre la mesa, y por eso Mariposa pontiac – Rock del país, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, tuvo su espacio pero al modo “pescado”. Denso, pesado, oscuro, igualmente agitado. Luego de que Manuel Rodríguez agradeciera nuevamente a todos los que se habían acercado hasta el tradicional barrio de Flores, sonó uno de los tracks favoritos de Siglo pánico: Revancha ya tiene su lugar de privilegio por su lírica y su potencia en vivo, tal vez el segmento que mejor define al grupo platense dentro de la canción, “Todo lo vivido me empujó hasta este lugar”.

Luego del merecido descanso, la melancolía volvió a empapar al cardumen. Pude, el epílogo de Siglo pánico juguetea con el arrepentimiento y recrudece el pasado y el cajón de los recuerdos, eso que usa Sueño como uno de los motores de composición. Ojo, no es más que la realidad: el ser humano en sí es nostálgico y dentro de ese sentimiento encuentra algo de satisfacción. Maquinando dio paso a uno de los momentos más emotivos de la fiesta: Paso en falso puso el grito en el cielo y aconsejó mirar para adelante más allá de los golpes.

Mi cielo te dejé contó con la estelar participación de Beto Olguín, cantante de Los Pérez García, la legendaria banda de Aldo Bonzi. Para el final, lo mejor: Ladran Sancho, dedicado a un ex compañero en épocas de Trajo Avatar en Bici, mostraron a un Manu en llamas y haciendo cantar al público casi todo el tema, en medio de una lluvia de papelitos rojos y blancos que inundaron el Teatro Flores por completo. El éxtasis ya había sobrepasado todas las dimensiones, al igual que ese flechazo lanzado por una banda llamada Sueño de Pescado. Porque te pueden hacer bien o te pueden hacer mal, pero van al frente y con el corazón en la mano. Huevos le sobran y de qué manera. Te cagan a palos con las letras y te terminan de dejar tirado en el piso. Pero también te recuerdan  que estás vivo y que tenés que luchar por lo que querés. “No olvides tu brillo y respirá”.

Gracias por la magia y por una noche para el recuerdo. Cada día están más encarnados en la piel.

Redactor: Joaquín Vacca